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El ministro de Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, durante una rueda de prensa en Viena, el 14 de mayo de 2017, tras ser nombrado líder del Partido Popular Austriaco (ÖVP)

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En solo unos días, tomó el control de la derecha austriaca y provocó la anticipación de las elecciones legislativas. Con 30 años, el ministro Sebastian Kurz quiere arrebatarle a Emmanuel Macron el título de dirigente europeo más joven.

El 7 de mayo, el ministro de Exteriores fue una de las primeras personalidades austriacas que felicitó a Emmanuel Macron -nueve años mayor que él- tras ser elegido presidente de Francia. Una semana después, Kurz fue nombrado líder del Partido Popular Austriaco (ÖVP), que desde 1945 comparte el poder con los socialdemócratas (SPÖ).

El que fuera "niño prodigio" ('Wunderwuzzi') de la política nacional se transformó en "mesías", al menos para su bando, apunta con ironía el semanario Falter, que ilustró su portada con una imagen de Jesucristo acompañada del titular: "Sebastian Kurz. Austria saluda a su mesías".

En un hecho sin precedentes en esta República parlamentaria, Kurz ha obtenido el control total de su formación y ha personalizado el nombre para las próximas elecciones ('Lista Sebastian Kurz - El nuevo Partido Popular'), que se celebrarán el 15 de octubre.

Como se esperaba, anunció que ponía fin a la gran coalición formada desde 2007 con el SPÖ, un año antes del fin de la legislatura, muy afectada por la eliminación de los dos partidos en la primera vuelta de las presidenciales el año pasado. En la segunda vuelta se enfrentaron el candidato del partido de ultraderecha FPÖ y el ecologista liberal Alexander van der Bellen, que resultó elegido.

Como Macron, Sebastian Kurz propone -hasta ahora, en vano- integrar en su lista a personalidades de otras formaciones y de la sociedad civil, una pequeña revolución en la República alpina.

- Firmeza con los inmigrantes -

Pero a sus 30 años, el joven vienés cuenta con una amplia trayectoria política. Nombrado secretario de Estado con 24 años, antes incluso de haber finalizado sus estudios de Derecho, es desde 2013 el ministro de Exteriores más joven de Europa.

De voz siempre calmada y parco en palabras, el joven de rostro adolescente y pelo rubio peinado hacia atrás se codea sin dejarse intimidar con sus homólogos internacionales, mayores que él, como en las negociaciones del programa nuclear iraní en Viena, en 2015, o en el marco de la presidencia de turno de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que ocupa desde enero.

Durante la crisis de los migrantes, en otoño de 2015, fue uno de los primeros responsables europeos en criticar la política de acogida de la canciller alemana, Angela Merkel, y en defender el cierre de la ruta de los Balcanes. Una postura que lo acerca al soberanista primer ministro húngaro, Viktor Orban.

Además, Kurz es partidario de una línea dura respecto al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, haciendo de Austria el único país de la UE que exige el fin de las negociaciones de adhesión de Turquía.

Sus funciones diplomáticas le han permitido evitar inmiscuirse en los lodos de la política diaria, según sus detractores. Empezando por el canciller, Christian Kern (socialdemócrata), que le recriminó que no hubiera aceptado, esta semana, el puesto de vicecanciller.

"Todavía no sabemos cuál es su programa", declaró a la AFP el politólogo Anton Pelinka. "O bien esconde su juego, algo probable, o bien no tiene, lo que es posible".

Una cosa está clara: Sebastian Kurz no ha descartado formar una coalición con el FPÖ, quien, en tal caso, volvería al poder 17 años después de que el canciller Wolfgang Schüssel (ÖVP) le invitara a formar parte del Gobierno, lo que comportó sanciones de la UE en aquel entonces.

El ÖVP, que lleva años quedando tercero en las urnas, por detrás del SPÖ y del FPÖ, apoyó unánimamente al nuevo dirigente, que desde 2009 dirigía las juventudes del partido (JVP).

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