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La ciudad japonesa de Asakura, en la prefectura de Fukuoka (sur), tras una inundación el 6 de julio de 2017

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Inundaciones gigantescas provocaron al menos seis muertos y 20 desaparecidos en el sudoeste de Japón, de donde las autoridades buscan evacuar a centenares de miles de habitantes.

Precipitaciones de una magnitud sin precedentes generaron fuertes corrientes de agua que arrasaron carreteras, viviendas y escuelas a su paso.

Miles de soldados y socorristas fueron desplegados al alba este jueves, anunció el portavoz del Gobierno, Yoshihide Suga, para rescatar a personas bloqueadas por la crecida y evacuarlas de la zona amenazada con aludes, incluso por helicóptero. 250 personas ya han sido rescatadas, según el Gobierno.

"Nos encontramos en una situación gravísima", declaró el viceprimer ministro, Taro Aso, en una reunión ministerial de urgencia, en ausencia del jefe de Gobierno, Shinzo Abe, que se encuentra en Bruselas.

"Todavía pueden ocurrir aludes y muchas personas siguen desaparecidas", explicó Aso.

Hay 20 desaparecidos -entre ellos un niño que se cree que fue arrastrado por la corriente- en las provincias de Fukuoka y Oita, en la isla meridional de Kyushu, a 900 kilómetros de Tokio, que recibieron 540 milímetros de precipitaciones en 24 horas, el equivalente de 45 días en temporada de lluvias. El paso de un tifón la pasada semana ya había anegado la zona.

Las abundantes precipitaciones deberían continuar azotando la región durante las próximas horas, indicó la agencia japonesa de meteorología. Pero las autoridades reemplazaron el nivel de alerta "especial" por otros más bajos en el transcurso de este jueves.

"20 personas están desaparecidas", anunció Suga, añadiendo que alrededor de 7.800 policías, socorristas y soldados habían sido desplegados en las zonas afectadas.

- "¡Agárrate bien!" -

Podía verse por televisión cómo grandes olas invadían zonas residenciales, destruían carerteras e inundaban tierras agrícolas.

Ryoichi Nishioka, que cultiva flores en Asakura, intentó en vano salvar sus plantaciones de la crecida. "Intenté cubrirlas pero no pude", relató a la AFP. "Torbellinos de agua inundaron luego la zona y arrastraron los invernaderos".

Nishioka, de 67 años, relató también cómo pasó una parte de la noche prestando apoyo moral a otro hombre que se encontraba aferrado a un poste para escapar de una ola de lodo. "No había electricidad, así que le iluminé desde el primer piso con una antorcha y le alenté a los gritos durante tres horas". "Le gritaba: '¡Agárrate bien!'". El hombre fue rescatado, se alegra Nishioka.

En otro sitio, el río Kagetsu se desbordó y destruyó un puente ferroviario, interrumpiendo la circulación de trenes, indicó un portavoz de la compañía ferroviaria.

Muchas otras líneas de tren experimentaron retrasos o cortes por las lluvias y algunas escuelas se encontraban cerradas.

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AFP