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El juez Neil Gorsuch testifica durante el segundo día de su audiencia de confirmación en la Corte Suprema ante el Comité Judicial del Senado, en el Capitolio, 21 de marzo de 2017, en Washington

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El Senado de Estados Unidos se sumió este martes en una agria discusión entre republicanos y demócratas por el juez escogido por el presidente Donald Trump para la Corte Suprema, sin señales de que pueda evitarse un dañino enfrentamiento.

El Senado comenzó el debate formal sobre el juez Neil Gorsuch, y los demócratas insistieron en que tienen los votos necesarios para evitar su nominación recurriendo a la táctica del "filibustero", un procedimiento que evita una votación por medio de un debate interminable.

La actual normativa indica que el debate en la sesión plenaria de la cámara termina sumariamente y se procede al voto si se cuenta con, por lo menos, 60 de los 100 votos. Los republicanos cuentan actualmente con 52 escaños.

La votación que puede llevar al filibustero es el jueves, y el voto de confirmación el viernes, anunció este martes el jefe de la mayoría republicana, Mitch McConnell.

Si Gorsuch no recaba los 60 votos necesarios, los líderes republicanos están dispuestos a emplear la "opción nuclear", con la que cambiarían las normas del Senado para que solo sea necesaria una mayoría simple para la aprobación.

El senador McConnell advirtió que la amenaza del filibustero de los demócratas podría ser algo "realmente perjudicial para este organismo y para nuestro país".

Para evitar esta situación, los republicanos necesitan que ocho demócratas apoyen a Gorsuch, escogido por Trump para ocupar el puesto que quedó vacante tras la muerte del juez conservador Antonin Scalia, en febrero de 2016.

Por el momento, solo cuatro demócratas anunciaron su apoyo.

El senador republicano John McCain declaró ante la prensa que quien pensara que es buena idea hacer saltar por los aires las normas del Senado "es un idiota estúpido".

Por su parte, el demócrata Richard Blumenthal advirtió que la "opción nuclear" solo conducirá a un menor consenso en los nominados de la Corte Suprema y a que haya más jueces de extrema derecha o de extrema izquierda.

"Esta pelea será peligrosamente y quizás desastrosamente radioactiva para el Senado en los próximos años", dijo Blumenthal.

Tras la muerte de Scalia, el entonces presidente Barack Obama designó al juez Merrick Garland para la Corte Suprema, pero el Senado, ya entonces dominado por los republicanos, se negó a analizar su confirmación en un año electoral.

AFP

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