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Un hombre con un traje tradicional mongol se dispone a votar en una yurta, en el valle de Tuul el 26 de junio de 2017, en la elección presidencial de Mongolia

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Mongolia celebrará una segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, por primera vez en su historia, el 9 de julio, anunciaron este martes las autoridades, después de que ninguno de los tres candidatos obtuviera mayoría absoluta.

La escasa diferencia (0,1 punto) entre el segundo candidato y el tercero, que quedó eliminado, llevó a este último a pedir un recuento de los votos.

Los tres aspirantes a la presidencia -un criador de caballos, un yudoca y un maestro de feng shui-, son objeto de graves acusaciones de corrupción en el inmenso, aunque poco poblado, país asiático.

Khaltmaa Battulga, el carismático candidato del Partido Demócrata (PD), actualmente en la oposición, consiguió el 38% de los sufragios escrutados, informó el comité electoral general, muy por debajo del 51% necesario para ganar las presidencias en la primera vuelta.

Este magnate inmobiliario, expresidente de la federación mongola de yudo, pertenece al mismo partido que el presidente saliente, Tsakhia Elbegdorj, que no podía volver a presentarse.

Su adversario, Mieygombo Enkhbold, cuyo Partido del Pueblo Mongol (PPM) es mayoritario en el Parlamento, obtuvo algo más del 30% de los votos. Ex primer ministro y alcalde de Ulán Bator, la capital, estaba considerado como el candidato del orden establecido.

En tercer lugar, Sainkhuu Ganbaatar, exrresponsable sindical y candidato del Partido Revolucionario del Pueblo Mongol (PRPM), terminó a tan solo 0,1 punto de Enkhbold.

- Manipular "las cifras" -

"Tenemos que recontar [los votos]. Si no, perderemos nuestra democracia", declaró Ganbaatar a la AFP. "Desprecian la votación del pueblo", afirmó.

Su partido reclamó oficialmente un recuento de los votos al comité electoral general y prevé cursar una petición similar ante los tribunales.

Este martes, el anuncio de los resultados de las elecciones de la víspera se retrasó varias horas, lo que llevó a los partidarios de Ganbaatar a sospechar un posible fraude.

Miembros del PRPM protestaron frente a la oficina del comité electoral general el martes temprano, informó el responsable del órgano electoral, Choizon Sodnomtseren.

Éste justificó la tardanza en publicar los resultados alegando que alguien había roto a propósito un cable de banda ancha en la provincia de Gobi Altai, en un acto de "sabotaje deliberado".

Sin embargo, el PRPM acusó al comité electoral del retraso. "El comité electoral ha orquestado de forma deliberada retrasos en la publicación (de los resultados) (...) Pensamos que están manipulando las cifras", criticó ante los periodistas Erdenebileg Erdenejamiyan, un alto responsable del PRPM.

- Escándalos -

El lunes, los mongoles votaron en la capital, en las extensas estepas del país e incluso en las yurtas, que hicieron las veces de colegios electorales.

Los tres candidatos a la presidencia de este país, sumido en la pobreza a pesar de las riquezas de su subsuelo, se han visto salpicados por casos de corrupción.

Enkhbold, el candidato de la mayoría parlamentaria, está acusado de haber intentado obtener dinero a cambio de otorgar empleos públicos.

Battulga es sospechoso de tener cuentas en el extranjero y a Ganbaatar se le acusa de haber cobrado una donación de 40.000 euros de la secta surcoreana Moon.

Los escándalos se sumaron a los problemas económicos: Mongolia sufrió de lleno los últimos años la caída del precio del cobre, su principal producto de exportación, y la desaceleración del crecimiento de su gran vecino chino.

En 2016 la expansión del PIB fue de 1%, lejos del 17% de 2011. El desempleo, principal preocupación de los electores, alcanza al 9% de la población activa.

Para resolver parte de los problemas, el futuro presidente tendrá un plan de ayuda de 5.200 millones de euros financiado en parte por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

AFP