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Registro de votantes en la elección presidencial de Mongolia, el 26 de junio de 2017 en Ulan Bator

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Cerca de tres décadas después de haber salido de la órbita soviética, Mongolia votó el lunes para elegir presidente, pero la ausencia de un ganador, tras una campaña salpicada por escándalos de corrupción, abría la vía a una segunda vuelta electoral inédita.

Los tres candidatos en liza --un criador de caballos, un yudoka y un maestro de feng shui--, eran objeto de graves acusaciones de corrupción y ninguno de ellos obtuvo la mayoría absoluta.

Desde las alejadas estepas hasta los suburbios de la capital, los electores de este inmenso país de tres millones de habitantes se dirigieron a las urnas, algunas de las cuales estaban instaladas en yurtas.

En los resultados parciales difundidos poco después de la 01H30 de la mañana del martes (17H30 GMT del lunes) por el comité electoral general no se proclamó ningún ganador.

Khaltmaa Battulga, el carismático candidato del Partido Demócrata (PD) actualmente en la oposición, consiguió 40% de los sufragios escrutados.

Este magnate inmobiliario, expresidente de la federación mongola de yudo, pertenece al mismo partido que el presidente saliente, Tsakhia Elbegdorj, que no podía volver a presentarse.

Su adversario, Mieygombo Enkhbold, cuyo Partido del Pueblo Mongol (PPM) es mayoritario en el parlamento, obtuvo menos del 30% de los votos. Ex primer ministro y alcalde de Ulán Baton, la capital, estaba considerado como el candidato del "establishment".

Es el tercer candidato el que hizo dar un vuelco a la situación: Sainkhuu Ganbaatar, del Partido Revolucionario del Pueblo Mongol (PRPM) y antiguo responsable sindical, consiguió contra todo pronóstico más de 30% de los votos.

Su meteórica ascensión abre la vía a la organización de una segunda vuelta en las dos próximas semanas. Sería la primera vez en una elección presidencial en la historia del país, una joven democracia enclavada entre China y Rusia.

"Ganbaatar es el único que habla a la gente normal. Durante 27 años, los dos grandes partidos se alternaron en el poder, pero no hicieron nada", dijo Zundui Gombojav, un sexagenario discapacitado sin trabajo.

- 'Manipulando las cifras' -

El comité electoral estaba todavía a la espera de los resultados de un centenar de colegios electorales, de los casi 2.000 de este vasto país.

Los resultados ya son sin embargo impugnados. "El comité electoral ha orquestado de forma deliberada retrasos en la publicación (de los resultados) (...) Pensamos que están manipulando las cifras", criticó ante los periodistas Erdenebileg Erdenejamiyan, un alto responsable del PRPM.

Los tres candidatos a la presidencia de este país sumido en la pobreza a pesar de las riquezas de su subsuelo se han visto salpicados por casos de corrupción.

Enkhbold, el candidato de la mayoría parlamentaria, está acusado de haber intentado obtener dinero a cambio de otorgar empleos públicos.

Battulga es sospechoso de tener cuentas en el extranjero y a Ganbaatar se le acusa de haber cobrado una donación de 40.000 euros de la secta surcoreana Moon.

"Los tres están hasta las rodillas con los escándalos", señaló Mogi Badral Bontoi, que dirige una consultora. "Se trata probablemente de la campaña electoral más negativa de nuestros 27 años de democracia", agregó.

Los escándalos se superpusieron a los problemas económicos: Mongolia sufrió de lleno los últimos años la caída del precio del cobre, su principal producto de exportación, y la desaceleración del crecimiento de su gran vecino chino.

En 2016 la expansión del PIB fue de 1%, lejos del 17% de 2011. El desempleo, principal preocupación de los electores, alcanza al 9% de la población activa.

Para resolver parte de los problemas, el futuro presidente tendrá un plan de ayuda de 5.200 millones de euros financiado en parte por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

AFP