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El australiano Duncan Hay, en su cafetería gourmet de Rio de Janeiro, el 4 de diciembre de 2015

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Abrir un café gourmet en un país preso en un remolino económico y político podría parecer un proyecto riesgoso, pero al igual que muchos otros extranjeros, el australiano Duncan Hay asegura que invertir en Brasil es una buena idea.

Este emprendedor de 44 años trabajó sin descanso para concretar este mes la apertura del Kraft Café, especializado en capuccinos, caffè lattes y espressos de alta gama en el barrio lujoso de Ipanema en Río de Janeiro.

Mientras el clima político en Brasil se vuelve cada vez más tumultuoso y la recesión económica se agudiza, a Duncan Hay le preocupan otros asuntos; proveedores sin escrúpulos, burocracia y costos que no paran de aumentar.

"Me ha costado el doble de lo que pensaba", relató Hay a la AFP, mientras un equipo hace los últimos preparativos en el café.

"Me dicen que es lo normal en Brasil: que todo costo se duplica".

El "custo Brasil", en lengua popular, producto de una reglamentación intrincada, corrupción y altos impuestos ha hundido a Brasil al puesto 116 en el ránking del Banco Mundial de países propicios al negocio.

- ¿Un buen negocio? -

Pero Hay pertenece a un número sorprendente de inversores extranjeros que no han perdido la esperanza de lograr un negocio. De hecho, según ciertas medidas los extranjeros están más dispuestos que los mismos brasileños a invertir dentro del país.

Datos de la firma PricewaterhouseCoopers muestran que durante los primeros nueve meses de este año las fusiones y adquisiciones de los brasileños han caído un 23% comparado con el mismo período del año anterior, mientras que los contratos de extranjeros aumentaron en un 3%, superando los domésticos.

Gracias a sus 204 millones de habitantes, una clase media creciente y una economía diversificada, Brasil simplemente tiene demasiado potencial para ser ignorado, a pesar de la crisis que vive.

Y pese a que la inversión extranjera ha bajado, Brasil sigue siendo el país que recibe más inversiones directas extranjeras en la región, según el banco Santander.

Andre Perfeito, jefe de economía en la firma Gradual Investimentos, cree que la crisis económica ofrece "una verdadera oportunidad en un mercado clave", especialmente para extranjeros que adquieren la divisa brasileña, que ha perdido un tercio de su valor contra el dólar este año.

"Es muy barato comprar cualquier bien aquí en este momento", agregó Perfeito.

- Café y negocios bien fuertes -

La inversión del australiano, de 700.000 reales (USD 187.000) no representa más que una gota en una economía nacional de 2,3 billones de dólares, pero su emprendimiento es un típico ejemplo que ilustra por qué extranjeros optan por invertir en el país.

Hay fue despedido por el gigante de servicios petroleros Schlumberger en febrero cuando el retroceso que sufrió el sector alcanzó a Brasil.

Al no querer emigrar, buscó otras alternativas y encontró este nicho.

A pesar de que Brasil es el principal productor de café en el mundo, en Río es raro encontrar un lugar que sirva un buen espresso o un delicado caffè latte con espuma en forma de hoja.

"Todo el café aquí sabe a carbón y agua", dijo Hay.

Alquiló un local, estudió el arte de tostar y preparar un café y compuso un menú que se diferenciaba de la mayoría de los cafés en Río, con un perfil de dieta sana y sándwiches frescos.

Pero para poner en práctica su idea de un café de 15 plazas, tuvo que sufrir la experiencia a la brasileña.

- "Mafia" a cambio de playa -

Unos trámites que según datos del Banco Mundial le llevarían cuatro días en Estados Unidos y 30 en China, en Brasil tardaron entre tres y cuatro meses en concluir.

En el proceso a Hay le robaron sus herramientas, tuvo que pagar una gran suma de dinero en negro para concretar el alquiler, despidió a un asistente que intentó comprar máquinas por el doble del precio y vio evaporarse su capital a tal ritmo que tuvo que abandonar su plan original de abrir tres negocios.

Cuando finalmente abra su café este año todavía tendrá que enfrentar "la etapa aterradora": los inspectores del departamento de seguridad contra incendios.

"Son la mafia más grande", consideró Hay.

Pero Brasil tiene sus ventajas: una divisa barata y acceso directo a productores de café de calidad, lo cual le permitirá explotar un nicho en un gran mercado.

Además, aunque no genere grandes beneficios, Hay podrá disfrutar de las ventajas del estilo de vida brasileño.

"Puedo ir a la playa por las tardes (y) ser mi propio jefe".

AFP