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Unos civiles y combatientes sirios de las ciudades de Fua y Kafraya, controladas por el Gobierno, llegan en autobús al punto de tránsito rebelde de Rashidin, a las afueras de Alepo, el 19 de abril de 2017

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Miles de sirios fueron evacuados este miércoles de varias localidades asediadas, bajo grandes medidas de seguridad, cuatro días después de que la operación fuera interrumpida por un atentado que dejó más de un centenar de muertos, entre ellos numerosos niños.

Un gran convoy de autobuses salió de Fua y Kafraya, dos ciudades fieles al régimen asediadas desde hace dos años por los rebeldes, transportando a unas 3.000 personas hacia la ciudad rebelde de Rachidin, en las afueras de Alepo, que sirve de zona de tránsito, constató un periodista de la AFP.

En paralelo otros once autocares, con unas 300 personas, salieron de las localidades rebeldes de Zabadani, Serghaya y Jabal Sharqi, en la provincia de Damasco, confirmó a la AFP Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Tras un día de viaje, los autobuses llegaron el miércoles por la noche en la zona de Ramusa, controlada por el gobierno, al sur de Alepo, informó el OSDH.

Por temor a nuevos atentados, la operación tuvo lugar bajo grandes medidas de seguridad. Varias decenas de rebeldes armados vigilaban los autocares aparcados a la entrada de Rachidin, que ya sirvió de zona de tránsito en la primera evacuación del sábado.

El sábado la primera evacuación terminó en masacre, cuando un vehículo bomba estalló antes los autocares que salían de Fua y Kafraya.

El atentado, unos de los más graves desde que empezó el conflicto en Siria hace seis años, dejó al menos 126 muertos, entre ellos 68 niños, según el OSDH.

El régimen acusa a los rebeldes de ser responsables del ataque, todavía no reivindicado, algo que ellos niegan.

- Más rebeldes en Zabadini -

Rebeldes armados estaban desplegados en Rashidin e inspeccionaban cuidadosamente los vehículos que llegaban a la zona.

Los autobuses estaban aparcados en semicírculo y en la zona del centro se agolpaban los evacuados, incluyendo docenas de niños.

"¿Dónde voy a empezar? Habría sido más fácil si hubiera muerto. La muerte es mucho más fácil que esta humillación", confió Abu Ahmad, ya anciano.

Explicó a la AFP que se estaba preparando para no ver nunca más su ciudad natal de Fua. "Alguien como yo, que ya tiene 85 años. Me moriré mañana o pasado mañana", se lamentó.

Cerca de él, Um Joud, una mujer de 55 años, también de Fua, dijo que era difícil explicar lo que sentía.

"No tengo miedo, porque todo está en manos de Dios", afirmó.

"Por supuesto que hubiera preferido quedarme en mi casa, pero lo dejé por el bien de mis hijos y de sus vidas y su porvenir", añadió.

La operación de evacuación incluye principalmente cuatro ciudades —Fua y Kafraya del lado leal al régimen y Madaya y Zabadani, dos localidades rebeldes de la provincia de Damasco— y fue posible por un acuerdo entre régimen y rebeldes auspiciado por Irán y Catar, sus respectivos aliados.

En Zabadani y Madaya "ya no hay ninguna presencia rebelde", dijo a la AFP Mayyada al Aswad, representante del régimen dentro del comité de coordinación de la evacuación.

Tras la primera fase, que concluirá con la salida de 8.000 personas de Fua y Kafraya y otras 2.500 de cuatro localidades rebeldes, hay una segunda fase prevista en junio.

Según el acuerdo, el destino final de los habitantes de las localidades rebeldes es la provincia de Idlib (noroeste), controlada por los insurgentes y los yihadistas.

Por su parte los evacuados de Fua y Kafraya pasarán por Alepo antes de repartirse en las provincias de Damasco y Lataquia (oeste).

En los últimos meses los rebeldes han perdido importantes bastiones frente a las tropas del régimen del presidente Bashar al Asad, apoyado por Rusia, y se han visto obligados a firmar acuerdos de evacuación.

Sin embargo la oposición los califica de "traslados forzados" y "crímenes contra la humanidad mientras la ONU critica estos "desplazamientos forzados".

El conflicto en Siria empezó en marzo de 2011 como revuelta popular prodemócrática reprimida por el régimen y se convirtió en un conflicto complejo, que implica a grupos yihadistas y potencias internacionales y ha dejado más de 320.000 muertos.

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