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Unos supervivientes del terremoto cavan entre los escombros de sus casas en Charun Avir el 29 de octubre de 2015

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Los supervivientes del terremoto en Pakistán y Afganistán advirtieron este jueves de que la situación en las zonas de difícil acceso es crítica, con familias enteras durmiendo a la intemperie bajo temperaturas glaciales.

El seísmo de magnitud 7,5 que causó el lunes más de 380 muertos en los dos países también ha destruido miles de viviendas y dañado carreteras e infraestructuras de telecomunicaciones.

Este es el principal obstáculo a la labor de los socorristas, ya de por sí complicada por la topografía escarpada de la región y por la presencia de rebeldes talibanes en algunas zonas.

La situación es especialmente complicada en el distrito de Chitral, en el extremo noroeste de Pakistán, afectado ya por inundaciones devastadoras hace tres meses. "Normalmente tenemos nuestros propias reservas (de urgencia), pero las habíamos usado durante las inundaciones", explica Muhamad Bahadur, un responsable del pueblo de Darosh.

"Alrededor de 2.500 casas quedaron destruidas completamente... ¿Cómo podíamos responder a las necesidades cuando no nos quedaban más que 70 tiendas de campaña?" Como consecuencia de ello, cientos de niños duermen fuera, dijo. "Intentamos movilizar a las organizaciones humanitarias porque el invierno se acerca y esto va a ser insoportable", añadió.

Chitral se encuentra en la provincia paquistaní de Jíber Pajtunjwa, la más afectada por el seísmo.

El epicentro del temblor se situó en Afganistán, pero la mayoría de las víctimas se encuentra en el vecino Pakistán, con más de 267 muertos, 1.800 heridos y 11.000 casas destruidas, un balance que podría aumentar.

El ejército paquistaní se puso al frente de las operaciones de rescate enviando material y equipos médicos a las zonas siniestradas, mientras que los helicópteros evacuaban a los heridos a los hospitales urbanos. Pero en las áreas más recónditas, los habitantes carecen de ayuda.

- "Los niños van a morir" -

Varias ONG alertan de la necesidad de conseguir refugios y productos de higiene. La ONU está preocupada, sobre todo por los niños.

"El invierno llega, todo estará pronto cubierto de nieve y los niños no resistirán el frío", explicó a la AFP Shahroon, un habitante del pueblo de Usiak, en el distrito montañoso de Chitral. Todos los niños de su familia duermen fuera, explica. "Si nos quedamos aquí, los niños morirán... Lo hemos perdido todo y no podemos esperar a ver morir a nuestros hijos delante de nosotros, porque son lo único que nos queda", prosiguió. Su familia se quedará si el gobierno la ayuda a construir una casa antes de la llegada de la nieve. "Si no, nos iremos a Rawalpindi o a Peshawar", más al sur, "o a otras ciudades, o pediremos limosna por las carreteras", dijo.

En Afganistán, algunos supervivientes seguían aislados en las montañas de Badajshan (nordeste). Parte de esta provincia y otras zonas están en poder de los insurgentes talibanes.

El movimiento talibán llamó el martes a sus combatientes a aportar "ayuda incondicional" a los socorristas, pero los combates no han cesado, ni siquiera en la zona del noreste afectada por el terremoto que, según las autoridades, ha causado 115 muertos, cientos de heridos y ha destruido 7.000 viviendas.

AFP