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Un militar paquistaní lleva en brazos a un bebé herido en el terremoto que sacudió el 26 de octubre varios países del sur asiático, en una base militar de Peshawar al día siguiente de la tragedia

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Los equipos de rescate intentaban este martes encontrar supervivientes del potente seísmo que dejó más de 350 muertos en Pakistán y Afganistán, una tarea complicada por la topografía montañosa de la región y por la presencia de los talibanes.

En ambos países se realizaban entierros colectivos. Es probable que el número de víctimas de este terremoto de magnitud 7,5 registrado el lunes aumente a medida que avanzan los equipos de búsqueda en zonas remotas, aisladas del resto del mundo tras deslizamientos de tierra y el corte de las comunicaciones. En Afganistán, donde los talibanes están muy presentes, éstos podrían complicar las tareas de rescate.

Es el caso del distrito de Kohistán, en la provincia paquistaní de Jyber Pajtunjwa (noroeste), cuyas autoridades no pudieron ser contactadas por la policía para conocer la situación de sus 500.000 habitantes, explicó un agente de Peshawar. "El sistema de comunicaciones está interrumpido y las carreteras cortadas, por lo que no podemos decir nada sobre los daños sufridos allí", dijo el policía a AFP.

La mayoría de las víctimas se registró en Pakistán, donde murieron no menos de 241 personas (196 de ellas en Jyber Pajtunjwa) y hubo más de 1.100 heridos, según la Autoridad de Gestión de Catástrofes Naturales.

Las autoridades paquistaníes movilizaron al ejército y pusieron en alerta a todos los hospitales del país. "Varias casas y edificios de la ciudad se derrumbaron", declaró el alcalde de Peshawar (noroeste), Arbab Muhamad Asim.

"El edificio se balanceaba como un péndulo, tuve la impresión de que el cielo se derrumbaría de un momento a otro", dijo a AFP Tufail Ahmed, un comerciante de esta ciudad, donde muchas personas seguían atrapadas bajo los escombros de los edificios que se derrumbaron. "Fue terrible. Me recordó 2005", dijo una mujer de unos cincuenta años, que salió corriendo de su casa en el centro de la capital, Islamabad, cuando la tierra comenzó a temblar.

Hace diez años, el 8 de octubre de 2005, un terremoto de magnitud 7,6 en Pakistán con un epicentro próximo al del seísmo del lunes causó la muerte de 75.000 personas y dejó a más de 3,5 millones en la calle.

- Escenas de horror en Afganistán -

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, volvió este martes a su país tras una visita a Estados Unidos y dijo que el gobierno anunciaría un plan de acción en poco tiempo. Luego visitó el distrito de Shangla, en Jyber Pajtunjwa, que podría ser el más afectado, con 49 muertos registrados hasta ahora y sus casi 300 viviendas muy dañadas.

"Nadie nos brinda ayuda", subrayó Hakim Jan, quien perdió a un sobrino, así como su casa, al igual que sus tres hermanos. "No tenemos nada para comer ni ponernos para combatir el frío, y tememos que lleguen las nevadas", añadió.

La Media Luna Roja paquistaní, que traslada hacia el noroeste del país frazadas y equipos para paliar la situación, tiene dificultades para llegar a ciertas zonas a causa, precisamente, de la nieve.

"Esperamos a que mejore el clima para entrar en contacto con ellos (los damnificados)", indicó un responsable de la organización, Jalid Bin Waleed.

En Peshawar resultaron dañados varios monumentos históricos, como el fuerte de Bala Hissar, que domina la ciudad, y una mezquita del siglo XVII.

En Afganistán, el balance provisional fue nuevamente revisado al alza este martes, hasta los 115 muertos, además de centenares de heridos y no menos de 7.000 viviendas destruidas. El terremoto generó escenas de horror en el noroeste del país, donde 12 niñas murieron en una estampida cuando intentaban salir de su escuela.

El primer ministro afgano, Abdulá Abdulá, dijo que se registraron "importantes pérdidas humanas y materiales", principalmente en el noreste.

La región fronteriza entre Pakistán y Afganistán es además el escenario de combates entre las fuerzas gubernamentales y los talibanes, que pidieron a las organizaciones humanitarias y a sus propios combatientes que ayuden a las víctimas.

Afganistán sufre a menudo terremotos, en particular en el macizo del Hindú Kush, situado en la falla entre las placas tectónicas india y euroasiática.

En India, el seísmo provocó la interrupción del metro de Nueva Delhi, una ciudad a más de 1.000 kilómetros del epicentro. Y en Srinagar, la principal ciudad de la parte india de Cachemira, fronteriza con Pakistán, los habitantes salieron corriendo a las calles, muchos con niños en brazos. La red de teléfonos móviles quedó cortada y el tráfico inmovilizado.

Poco después del seísmo, Narendra Modi, el primer ministro indio, gran rival regional de Pakistán, dijo en Twitter que su país está dispuesto a ofrecer asistencia a las víctimas de ambos países.

El temblor se sintió hasta en Asia Central, sobre todo en Dusambé, la capital de Tayikistán, donde numerosas personas tuvieron que salir de sus oficinas o apartamentos, y también en Uzbekistán y Kirguistán.

Según el Instituto de Geología de Estados Unidos (USGS), el epicentro del sismo del lunes se situó en Jurm, al extremo noreste de Afganistán, a una profundidad de 213,5 km.

AFP