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Un soldado del ejército afgano gesticula tras recibir tratamiento en el hospital militar Sardar Mohamed Daoud Khan en Kabul, el 9 de noviembre de 2015. Heridos talibanes y soldados afganos comparten espacio en este hospital sin saberlo

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El soldado Zekerulá gime mientras el enfermero le venda la pierna acribillada durante un ataque talibán. No se imagina que en la misma planta del hospital militar de Kabul donde está ingresado también son tratados sus enemigos.

El militar resultó herido por un cohete disparado por los insurgentes en Paktika, en el sureste de Afganistán, escenario de crecientes enfrentamientos entre talibanes y las fuerzas afganas. Más de 4.000 soldados y policías afganos murieron en el frente y más de 8.000 resultaron heridos en los primeros seis meses del año. En todo 2014 murieron 5.000.

"A medida que se recrudecen los combates recibimos más pacientes", explica el doctor Nasruddin, médico del hospital militar Sardar Mohamed Daud Khan. A diario, reciben "entre 35 y 40 soldados heridos, a veces hasta 50". En cambio, imposible saber cuántos prisioneros talibanes son tratados en este hospital, el mayor de Afganistán con 400 camas, la "joya" del sistema sanitario afgano. Y es que las autoridades se niegan a admitir oficialmente que los admiten. "Es cierto, pero no comunicamos sobre el tema", afirma una fuente gubernamental bajo el anonimato.

El mutismo es total por parte del Estado Mayor estadounidense de Apoyo decidido, la misión de la OTAN en Afganistán, que no contestó a ninguna petición de AFP al respecto. El asunto es embarazoso: Estados Unidos invirtió al menos 185 millones de dólares en el sistema médico militar afgano entre 2001 y 2011.

- Con gafas de esquí y casco antiruido -

En los pasillos, todo está pensado para que soldados e insurgentes no se crucen. Los militares tienen a flor de piel el rencor hacia los talibanes. "No tienen ninguna dignidad. No tienen suficiente valor para ser soldados, destruyen nuestro país y matan", clama el soldado Mohamed, que recibió una bala en la pierna.

Mientras relata su odio, una situación extraña tiene lugar en el pasillo: entre dos soldados, un hombre con los tobillos y las manos atados resbala sobre el linóleo. Lleva unas gafas de esquiador y un casco antiruido. Se trata de un talibán herido en combate, que no debe saber dónde se encuentra. Rápidamente, es conducido a la sala de consultas.

Un alto responsable administrativo del hospital admite que este paciente está detenido en una prisión militar al norte de Kabul y sólo viene "unas horas", para una consulta. "Es lamentable", denuncia Mohamed cuando se le informa de la presencia de talibanes en el hospital. "Pero no le puedo hacer nada. Es gente que está en altos cargos quien decide por nosotros".

- 'Soy médico, no fiscal' -

Públicamente, las autoridades mostraron su descontento con la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), que trata a los heridos de todos los bandos, incluidos los talibanes.

Para el responsable administrativo del hospital, Kabul aplica así el derecho internacional y sobre todo las convenciones de Ginebra sobre el tratamiento médico universal en conflictos. Esta fuente estima que así se cubre un doble objetivo: "Respetamos el derecho internacional y queremos que una vez que el talibán sea liberado, diga a los otros combatientes que hemos actuado como buenos musulmanes".

Por ahora, ningún miembro del grupo Estado Islámico ha sido tratado en el hospital, según este responsable, pero el doctor Nasruddin afirma que no se opondrá a tratar a un yihadista que sea ingresado. "Soy médico, no fiscal general".

AFP