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El emisario especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, se quita las gafas durante una conversación sobre Siria en la Conferencia sobre Seguridad de Múnich, en Alemania, el 19 de febrero de 2017

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El emisario especial de la ONU para Siria, el ítalo-sueco Staffan de Mistura, es un diplomático experimentado, cuyo optimismo crónico, mostrado en numerosas crisis a lo largo y ancho del planeta, lleva casi casi tres años a prueba en el avispero sirio.

Calificado de "diplomático de primer orden" por el exsecretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon, De Mistura recibió en julio de 2014 la "misión imposible" -en palabras del propio Ban- de encontrar una solución a la guerra de Siria, que estalló en marzo de 2011 y ya ha dejado más de 310.000 muertos.

De Mistura reemplazó a dos enviados especiales que tuvieron que tirar la toalla dada la complejidad del conflicto: el exsecretario general de la ONU Kofi Annan y el exministro argelino de Relaciones Exteriores Lajdar Brahimi.

Staffan de Mistura, de 70 años, se empleó a fondo desde el principio en su nueva misión, multiplicando los viajes y las iniciativas de paz y repitiendo incansablemente ante los periodistas que la solución política está al alcance de la mano.

En 2016, logró que acudieran a Ginebra representantes del Gobierno sirio y de la oposición para negociar hasta en tres ocasiones, aunque los beligerante se negaron a hablar cara a cara y las reuniones no dieron ningún fruto tangible.

Pero el enviado no pierde la esperanza.

En el punto álgido de la batalla de Alepo, donde 250.000 civiles permanecían atrapados en el este de la ciudad, De Mistura propuso incluso ir en persona para garantizar a los rebeldes un salvoconducto si aceptaban retirarse de su bastión. Los yihadistas se opusieron.

- 'Optimismo crónico' -

Nacido en 1947, de padre italiano y madre sueca, bajo su apariencia de aristócrata de otro siglo, sus trajes bien cortados y sus característicos quevedos, se esconde un diplomático políglota acostumbrado a las misiones delicadas.

Durante más de 40 años ha servido incansablemente en Naciones Unidas, en crisis agudas o perennes, en regiones como Líbano, Somalia, Sudán, Ruanda o los Balcanes. Sus últimos puestos fueron como enviado especial de la ONU en Irak (2007-2009) y en Afganistán (2010-2011).

En Italia, solo tuvo una breve experiencia política en 2013 como viceministro de Relaciones Exteriores en el Gobierno efímero de Mario Monti.

Divorciado y padre de dos hijas, habla siete idiomas, incluido el árabe, con suficiente fluidez como para corregir en ocasiones a sus intérpretes durante las ruedas de prensa.

En su estilo, De Mistura prioriza la "flexibilidad" y la "creatividad del mediador" cuando la situación se vuelve crítica.

La palabra "imposible" nunca ha formado parte de su vocabulario.

"Sufro una terrible enfermedad crónica", admitió en 2015 a la televisión catarí Al Jazeera: "Se llama optimismo crónico".

AFP