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El ministro de Minería y Energía de Brasil, Fernando Coelho Filho, y otras autoridades, ofrecen una conferencia luego de la subasta de 287 bloques petroleros, el 27 de septiembre de 2017 en Rio de Janeiro

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La subasta de 287 bloques petroleros organizada este miércoles por el gobierno brasileño generó una recaudación de más de 1.200 millones de dólares, muy por encima de lo esperado y un récord histórico para el gigante latinoamericano.

La subasta para la exploración de bloques, mayoritariamente en ultramar (offshore), era una prueba importante para el gobierno del conservador Michel Temer, que debía demostrar su capacidad de atraer inversores extranjeros para relanzar la maltrecha economía y combatir el gigantesco déficit público.

El director de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), Decio Oddone, había estimado el martes que los "bonus de firma" de la subasta generarían unos 500 millones de reales, monto que que se superó con creces con la recaudación total de 3.842 millones de reales (1.203 millones de dólares).

Sin embargo, las sumas se concentraron en las zonas más atractivas: sólo 37 de los 287 bloques a la venta lograron comprador (13% del total), mientras que la ANP esperaba que fueran entre el 20% y el 30%.

A pesar del arranque tímido, marcado por las manifestaciones de un centenar de indígenas y militantes ecologistas, la subasta acabó con ofertas récord en la última serie de adjudicaciones, como el del bloque de Campos, cercano a la zona del "pre-sal" (yacimientos en aguas profundas bajo una capa espesa de sal) con potencial gigantesco.

Un consorcio formado por la estatal brasileña Petrobras y la americana Exxon Mobil permitió al gobierno obtener el mayor bonus nunca visto en el país para un solo bloque, 2.240 millones de reales (unos 700 millones de dólares).

La jornada, además, estuvo marcada por la venta de cuatro centrales hidroeléctricas por 12.120 millones de reales (unos 3.850 millones de dólares), dos de ellas al grupo francés Engie, una a la china State Power Investment Corporation (SPIC) y la restante a la italiana Enel Spa.

En 2015, la última subasta petrolera de este tipo había sido un fracaso para el gobierno de la expresidenta izquierdista Dilma Rousseff, síntoma de un mercado deprimido por la caída de los precios del crudo y las dificultades de Petrobras, en el centro de un enorme escándalo de corrupción.

El éxito de la subasta de este miércoles se atribuye, entre otros motivos, a la flexibilización de las normas exigidas para la exploración petrolera solicitada por las empresas extranjeras.

Esta venta es considerada, no obstante, un "aperitivo" para otra ronda de concesiones prevista para el 27 de octubre de yacimientos de "pre-sal", en la mira de las grandes compañías petroleras.

En total, el gobierno espera obtener más de 80.000 millones de dólares por esas ventas escalonadas hasta finales de 2019.

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AFP