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Los destrozos provocados por la explosión de un coche bomba cerca del puerto de Mogadiscio el 11 de diciembre de 2016

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El balance del atentado perpetrado el domingo por un kamikaze que hizo estallar un coche bomba en un cruce de la capital de Somalia, Mogadiscio, subió a 39 muertos, indicaron este lunes los servicios de emergencia.

"Treinta y nueve personas murieron y otras 27 resultaron heridas", señaló Abdurahman Adem, jefe del servicio de ambulancias de Mogadiscio. El balance anterior era de 20 muertos.

Según varios testigos, el atentado estuvo dirigido contra un cruce muy animado del barrio de Madina, en el sur de la capital, donde había numerosos comerciantes, civiles que hacían sus compras y militares.

La acción no ha sido reivindicada por el momento, pero los islamistas radicales de Al Shabab, afiliados a Al Qaida, suelen llevar a cabo este tipo de operaciones en Mogadiscio.

El ataque se produjo el mismo día en que Al Shabab amenazó con lanzar una "guerra sin piedad" contra el nuevo presidente somalí, Mohamed Abdullahi Mohamed, alias 'Farmajo', y su Gobierno, según el Grupo de Inteligencia SITE, especializado en la vigilancia de las páginas de internet islamistas.

Un alto dirigente de Al Shabab, Sheikh Hasan Yakub Ali, afirmó en un discurso en una radio vinculada al grupo que consideraba a 'Farmajo' más peligroso que sus antecesores debido a su doble nacionalidad somalo-estadounidense.

Este atentado es el primero de esta magnitud en Mogadiscio desde la elección de 'Farmajo' el 8 de febrero.

El nuevo presidente ofreció una recompensa de 100.000 dólares (94.000 euros) por cualquier información sobre los autores del ataque.

El nuevo atentado ilustra los desafíos que deberá afrontar el presidente 'Farmajo' al frente de un Estado que tiene dificultades para imponer su autoridad más allá de Mogadiscio y que depende de la ayuda de la comunidad internacional y la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), compuesta por 22.000 hombres.

Confrontados a la AMISOM, desplegada en 2007, los islamistas de Al Shabab fueron expulsados de Mogadiscio en agosto de 2011. Luego perdieron la mayor parte de sus bastiones, pero todavía controlan amplias zonas rurales desde las que llevan a cabo operaciones de guerrilla y atentados suicida, a menudo hasta en la capital.

Somalia está sumida desde hace más de tres décadas en el caos y la violencia mantenidos por milicias clánicas, bandas criminales y grupos islamistas.

AFP