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Elvira Montadas empuja la silla de ruedas de María Dolores Mojarro por una calle del barrio de Los Pajaritos, el pasado 12 de julio en Sevilla

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Entre edificios descascarillados, Elvira Montadas pasea a una vecina en silla de ruedas a cambio de algo de dinero. Es una de las labores con las que subsiste en Los Pajaritos, el barrio más pobre de España, situado en Sevilla y ajeno a la recuperación económica del país.

De 49 años, divorciada y con dos hijas adolescentes, Montadas no ha tenido trabajo fijo desde hace años. Por eso, ayuda a la vecina, limpia casas o plancha ropa cuando puede. Si la comida escasea, acude a organizaciones como Cruz Roja o Cáritas.

"La vida ahora mismo está jodida", resume a la AFP esta mujer de pelo largo agarrado en una coleta y gafas, mientras dirige la silla de ruedas por el pavimento levantado, bajo el inclemente sol del verano andaluz que dispara la temperatura.

La economía española recuperó su nivel precrisis, se congratuló esta semana el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saludando también los "buenos datos" de desempleo, que descendió al 17,2%, el menor nivel desde 2009.

Pero, en el barrio de Los Pajaritos, esas buenas noticias chocan con la realidad. Ubicado a pocos kilómetros de turísticos monumentos en Sevilla, es el más deprimido de España, con una renta media por hogar de 12.307 euros (en el barrio más rico, El Viso de Madrid, es de 113.001) y un desempleo del 56%.

"Mis hijas están bien alimentadas, nunca hemos pasado hambre, pero es porque estoy llamando a puertas y gracias a Dios que las puertas se abren, pero yo estoy ya cansada de estar todo el día llamando", señala esta mujer con estudios de bachillerato que casi siempre ha trabajado limpiando casas.

- Frustración y fortaleza -

Su apartamento de 50 m2 esta en un edificio con empalmes ilegales a la red eléctrica, algo comun en el barrio. En un tercer piso sin ascensor, está amoblado austeramente y en él destaca su bien más preciado: un sofá marrón, que por fin pudo comprar hace poco.

Gracias a trabajos temporales en el Ayuntamiento de Sevilla, recibe un seguro de paro de 312 euros al mes, pero destina 110 euros a la hipoteca del apartamento, 40 a los gastos de comunidad, otro tanto para seguros, 10 euros para el teléfono celular.

"No tengo ni para empezar a vivir, pero me voy buscando la vida", dice Montadas con un desparpajo que nunca pierde. Con el resto, compra alimentos. En la mesa "nunca faltan chícharos y garbanzos". A veces hay carne, que le regalan organizaciones o vecinos solidarios. "Te van ayudando".

El pescado "sí es un lujo", dice, así como el yogur, que sus hijas Andrea, de 18 años, y María Luisa, de 14, le piden y no se puede permitir.

"No lo entienden, la grande demanda que quiere zapatos, una falda", dice Montadas, con los ojos nublados. "Y yo me siento mal, me vengo abajo, pero qué hago, si yo me vengo abajo se viene abajo la casa, porque el pilar soy yo", dice. En las Navidades pasadas, no hubo regalos.

Los problemas se acumulan. María Luisa tiene falta de maduración y la mayor abandonó el colegio sin terminar la secundaria.

- El tsunami de la crisis -

Su historia es normal en los Pajaritos, de 21.000 habitantes, donde "hay casas en las que no trabaja nadie, hay mucha casa monoparental, abuelas que han tenido que hacerse cargo de los nietos porque los hijos están en la cárcel o por drogas", explica María José Herranz, coordinadora de la asociación Candelaria.

El desempleo allí llega "al 80% perfectamente", afirma Herranz, vecina del barrio. Los vecinos se quejan por igual de la violencia por el tráfico de drogas.

Y cuentan que ya por los ochentas el barrio fue duramente golpeado por una epidemia. Luego, ya en decadencia, recibió todo el impacto de la crisis económica que estalló en 2008.

"La crisis ha sido como un tsunami que ha arrasado a los que ya estaban mal", lamenta Mariano Pérez de Ayala, director de Cáritas en Sevilla, ciudad que agrupa a siete de los quince barrios más pobres del país.

Un informe divulgado por Cáritas afirma que 70% de los hogares ha quedado al margen de la recuperación en España, que según un reciente reporte de la Comisión Europea marcha a la zaga en indicadores sociales en el bloque.

"Tú llegas hoy en día a zonas de Los Pajaritos y no puedes pensar que estás en un barrio de la Unión Europea", dice Pérez de Ayala. "Tenemos un sistema que en las épocas de bonanza corrige muy lentamente las desigualdades", agrega.

Elvira Montadas se ríe cuando se la pregunta por la mejora económica del país. "Sí, claro, todo estupendo".

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AFP