En un país donde cada tres horas una mujer muere asesinada, Miss Sudáfrica invitó a los hombres a enviarle mensajes de amor dirigidos a mujeres, que copia en unos lazos con los que luego ornamentará su traje para el próximo desfile de ese evento.

La semana pasada, Zozibini Tunzi tuiteó que esperaba que estos símbolos sirvieran para estimular una "conversación sobre la violencia de género" en el país, uno de los lugares del mundo más peligrosos para las mujeres.

Cada tres horas, una mujer es asesinada en Sudáfrica, según datos de la policía, y muchas de ellas son agredidas o violadas antes de que las maten.

La policía registró una media de 110 casos de violación diarios entre marzo de 2018 y abril de 2019.

Pero, pese a estas escalofriantes cifras, esta tragedia ni siquiera daba lugar a reacciones de peso. Al menos, hasta hace unos meses.

Una ola de indignación ha recorrido el país en los últimos tiempos. Pero ¿qué ha cambiado y por qué?.

La espantosa violación y asesinato de Uyinene Mrwtyana, una estudiante de 19 años de la Universidad de Ciudad del Cabo, el pasado agosto, despertó un sentimiento colectivo de ira que se convirtió en un movimiento a escala nacional.

Su asesino, un trabajador del servicio de correos, la sedujo y la violó, antes de aporrearla con una báscula dentro de la oficina de correos.

Luego tiró el cuerpo en un agujero, lo roció con gasolina y lo quemó.

La duquesa de Sussex, Meghan Markle, visitó el monumento dedicado a la memoria de Mrwetyana en una visita reciente al país.

"El asesinato de Uyiene avivó en gran medida el debate al que estamos asistiendo", declaró la activista de Ciudad del Cabo Zimasa Mpemnyama, también estudiante.

También hay quien apunta que el éxito registrado en las manifestaciones estudiantiles en el país en 2015 contra la subida de tasas universitarias podría haber animado a los jóvenes a organizarse en la lucha contra la violencia sexista.

- ¿Soy la siguiente? -

"El problema ha estado con nosotros desde hace tiempo pero, definitivamente, hay un cambio en la respuesta [que se le está dando], especialmente desde las mujeres jóvenes", declaró Catherine Burns, profesora de Historia en la Universidad de Pretoria.

"Uno puede ver este cambio... en el miedo y la precaución de algunos hombres en público, en que sienten que tienen que hablar de forma ligeramente distinta", agregó.

Tras varias semanas de protestas estudiantiles en las calles y en redes sociales, el presidente Cyril Ramaphosa declaró en septiembre que la violencia de género es una "crisis nacional" y prometió perseguir a los autores de los "feminicidios". El país llevaba meses llevando a cabo marchas en este sentido.

Durante una sesión de emergencia en el Parlamento en septiembre, el presidente afirmó que Sudáfrica era uno de los "lugares más inseguros del mundo para ser una mujer".

Este mes, el portavoz parlamentario Thandi Modise, declaró que la victoria de los Springboks en el último mundial de rugby sirvió para "olvidar nuestras tensiones raciales, olvidar la violencia de género y concentrarnos en lo que nos hace grandes como Sudáfrica".

Y, después de que la sociedad civil acusara a la policía de actuar con desgana a la hora de investigar los casos de violencia sexual, cientos de policías tomaron las calles de la capital en octubre para protestar contra la violencia contra las mujeres, que el jefe del cuerpo armado Bonang Mgwenya tildó de "estado de emergencia".

Las redes sociales también se han convertido en una plataforma para que hombres y mujeres expresen sus sentimientos y vivencias.

Las etiquetas #AmInext (¿Soy la siguiente?) y #MenAreTrash (Los hombres son basura) fueron muy utilizadas, y hay cuentas de Twitter que se usaron como grupos de apoyo digital para supervivientes, algunas de las cuales incluso nombraron a sus atacantes.

"También estamos empezando a ver a nueva generación de activistas, muy franca, que expresa su ira de forma distinta a como se había hecho hasta ahora", indicó a la AFP Pumla Gqola, académica y autora de "Violación: una pesadilla sudafricana".

La cadena de televisión estatal SABC lanzó un programa en el que invita a supervivientes a compartir sus historias para "inspirar" a mujeres en situaciones complicadas, y que puedan "encontrar su propia fuerza para romper las cadenas" de relaciones peligrosas.

- "Ira" -

La presión empezó a dar sus frutos.

La administración de Ramaphosa destinó 1.600 millones de rands (108 millones de dólares) a un plan de emergencia de seis meses.

Por su parte, el asesino de Mrwetyana fue castigado con tres cadenas perpetuas, un récord, la semana pasada, tras un juicio inusualmente rápido en un país en el que el sistema legal peca de ineficiente y lento.

Con todo, siguen existiendo dudas sobre hasta dónde se podrá avanzar contra la violencia sexista, en un país lastrado por graves problemas económicos y sociales.

"Hay momentos de máximos en el que todo el mundo habla de ello", indicó Mpemnyama. "Pero también hay momentos de mínimos en los que la gente no lo hace porque el sinfín de problemas que tiene nuestra sociedad, lo que también preocupa a la gente".

Una superviviente a una agresión, madre soltera, dijo a la AFP que aunque la cobertura de los medios de este tipo de casos haya animado a las víctimas a hablar públicamente, "lo que preocupa es que las mujeres están enfadadas".

"Con la 'apertura' recientemente adquirida, ahora están sacando sus historias, algunas les ocurrieron a sus madres y... han cargado con esa ira en su adultez, haciendo que ellas también sean violentas", advirtió la superviviente, que pidió que no se revelara su identidad.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


Instagram

Síganos en Instagram

Síganos en Instagram

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes