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El puente de Öresund fotografiado el 3 de enero de 2016 en Malmö, Suecia

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Suecia exigirá a partir de este lunes un documento de identidad para cruzar, en tren o autocar, el puente de Öresund, la principal puerta de entrada al país para los refugiados, una medida para hacer frente al flujo de migrantes que llegan diariamente a su frontera.

Desde la medianoche, en la estación danesa de Kastrup, en el aeropuerto de Copenhague, de donde salen los trenes hacia Suecia, se habían establecido registros sistemáticos y una treintena de controles fronterizos. Si no cooperan los transportistas se exponen a fuertes multas.

A partir de ahora todos los viajeros de camino a Suecia deberán presentar un documento de identidad (pasaporte, documento nacional de identidad, permiso de conducir, etc.), una medida que concierne también a los ferris que atraviesan el estrecho de Öresund.

"Creo que los controles de identidad serán eficaces. Un mayor número de migrantes deberán pedir asilo en otros países", aseguró el ministro de Inmigración, Morgan Johansson, al anunciar las nuevas medidas el 17 de diciembre.

Suecia restableció el 12 de noviembre los controles en sus fronteras, concentrados en el puente de Öresund y en los ferris procedentes de los puertos daneses y alemanes del mar Báltico, pero hasta ahora se hacían solo en ciertos puntos y de forma aleatoria.

Desde entonces, los migrantes que intentan embarcar sin identificación son automáticamente rechazados, al igual que aquellos en tránsito hacia Noruega o Finlandia si se niegan a hacer una demanda de asilo en el momento.

Estas disposiciones, unidas a un próximo endurecimiento de las condiciones de estancia, han tenido un efecto inmediato, haciendo disminuir fuertemente el número de llegadas desde mediados de noviembre.

- 'Muro de Berlín' -

Suecia, donde hay más de un 20% de residentes de origen extranjero, había recibido hasta ahora a los refugiados con los brazos abiertos. Con 9,8 millones de habitantes, el país escandinavo acogió a más de 160.000 en el último año y espera otros 170.000 para 2016.

Pero la Oficina de Migraciones, que ya da alojamiento a uno de cada 100 habitantes, se ha visto superada por las circunstancias y ha pedido al Gobierno que intervenga.

Los controles de identidad sistemáticos tendrán previsiblemente un fuerte impacto en las comunicaciones entre Suecia y Dinamarca, en particular para las 8.600 personas que utilizan diariamente la lanzadera entre Copenhague y Malmö, la tercera ciudad sueca.

También incidirán en el tráfico ferroviario, con menos trenes, y se esperan retrasos de entre 10 y 50 minutos respecto a los horarios habituales.

En la estación de Kastrup se ha construido una valla de dos metros de alto y varios cientos de metros de largo para impedir que los migrantes rechazados intenten subirse a los trenes con destino a Suecia.

"Es como si construyéramos un muro de Berlín", lamentó Michael Randropp, portavoz de la asociación de usuarios del puente de Öresund, citado el domingo por el diario sueco Dagens Nyheter.

La medida tampoco ha gustado en Dinamarca, que recibe apenas unas 18.000 demandas de asilo al año y teme que los migrantes rechazados por Suecia se queden en su territorio.

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AFP