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Un hombre con la bandera de Túnez sobre sus hombros en la avenida Habib Bourghiba, en la capital del país, el 14 de enero de 2016, en el quinto aniversario de la revolución que dio origen a la 'Primavera Árabe'

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Túnez conmemoró este jueves, entre desilusión y orgullo, el quinto aniversario de la caída del presidente Zine El Abidine Ben Ali, provocada por una rebelión popular que abrió una nueva era de libertad en el país.

El 14 de enero de 2011, al cabo de un mes de manifestaciones reprimidas en forma sangrienta, Ben Alí, que controlaba con mano de hierro el país, huía hacia Arabia Saudí, provocando estupor en Túnez y todo el mundo árabe.

Ese día, miles de personas se manifestaron en la Avenida Burguiba, en el centro de Túnez, no lejos del temible ministerio del Interior, exigiendo que Ben Alí abandonara el poder.

Este jueves, varios partidos y colectivos militantes organizaron ceremonias en esa avenida, entre ellos el partido islamista Ennahda, en medio de importantes medidas de seguridad, debido a que Túnez se convirtió en un objetivo del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Por su parte, el presidente del país, Beji Caid Essebsi, pronunciará un discurso en el palacio presidencial de Cartago en presencia de legisladores y dirigentes políticos.

Sin embargo, el aniversario se ve empañado por el clima de descontento que existe en el país, debido a que persisten el desempleo, la pobreza y la exclusión social, males que habían motivado la revolución desencadenada por la inmolación del vendedor ambulante Mohamed Buazizi, el 17 de diciembre de 2010 en Sidi Buzid (centro-oeste).

Desde 2011, Túnez sufrió varios atentados yihadistas en los que murieron decenas de policías, militares y turistas extranjeros.

"El balance de la libertad, la dignidad y el derecho al trabajo es insuficiente", escribe este jueves el diario Le Quotidien. Por su parte, el diario La Presse teme que Túnez vuelva al "punto de partida, el de la incertidumbre y el miedo". "Pase lo que pase, conmemoramos hoy un acontecimiento fundador para la realidad y el futuro de Túnez", consideró el diario Al Maghreb.

Túnez es al parecer el único país que se salvó de la debacle de la 'Primavera Arabe'. En Siria y Libia las revueltas populares violentamente reprimidas terminaron en guerra civil. En Egipto un golpe de estado militar derrocó al primer presidente egipcio elegido democráticamente.

En cambio, en los momentos más críticos, Túnez logró que prevaleciera el consenso, gracias en particular al papel del cuarteto para el diálogo nacional, formado por la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH), la central sindical Unión General del Trabajo (UGTT), la organización patronal Utica y la Orden Nacional de Abogados, que en 2015 recibió el Nobel de la Paz.

"Estamos orgullosos de la excepción tunecina que deslumbró al mundo. Túnez rompió, sin posibilidad de retorno, con el autoritarismo y la tiranía", afirmó el primer ministro tunecino, Habib Essid, en un comunicado.

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AFP