Los tunecinos votaron este domingo en unas elecciones legislativas que podrían desembocar en un Parlamento fragmentado entre multitud de formaciones nuevas, signo del rechazo de los electores a los partidos tradicionales.

La participación en estas terceras elecciones legislativas desde la revolución de 2011 en Túnez alcanzó 41,3%, cifra menor que en el anterior comicio en 2014, indicó la instancia ecargada de ñas elecciones (Isie).

Esta tasa de participación está por debajo del 49% registrado en la primera vuelta de la presidencial el 15 de septiembre, lo que muestra el rechazo a las élites actuales y el desinterés por las elecciones.

El partido del finalista en las presidenciales Nabil Karoui, encarcelado desde agosto, y su principal rival el partido de inspiración islamista Ennahdha reivindicaron ambos la victoria en las legislativas sin dar resultados.

Hasta las 19h30 GMT no había sido difundida ningúna proyección ni resultado oficial.

"No confío en nadie ni en ningún partido político. ¡La vida no hace más que empeorar en este país!", declaró Mohamed Daadaa, un elector de 60 años que aseguró haber votado "sin ninguna esperanza de que haya un cambio positivo".

Por su parte, Ali Rekiki, un joven observador de la organización tunecina Mourakiboun, apuntó que "la gente ya no confía en los antiguos partidos, y no conocen a los nuevos, así que estas elecciones no les motivan mucho".

Después de que el fallecimiento del presidente Béji Caid Essebsi alterara el calendario electoral, estas legislativas --las terceras desde 2011-- se acabaron convocando entre las dos vueltas de las presidenciales, lo que hizo que su campaña quedara en gran medida eclipsada.

La segunda vuelta de las presidenciales, que tendrá lugar el próximo domingo, estará disputada por dos candidatos que decidieron romper con las élites políticas: Kais Saied, un jurista sin estructura partidista, y Nabil Karaoui, fundador del movimiento Qalb Tounes ("Corazón de Túnez"), actualmente en prisión.

Pero, aunque parece que las legislativas no suscitan un gran interés entre los tunecinos, son cruciales, pues el Parlamento está encargado de las cuestiones que más preocupan a los ciudadanos: la economía, el paro, los servicios públicos y la inflación.

Los siete millones de electores estaban llamados a las urnas hasta las 18H00 (17H00 GMT) y se espera que los resultados preliminares lleguen el miércoles.

Sin embargo, los sondeos a pie de urna deberían esbozar la configuración del nuevo Parlamento a partir de este domingo por la noche.

Tres semanas después de la primera vuelta de las presidenciales, que dejó fuera a los dirigentes salientes, los sondeos oficiosos apuntan a la llegada al hemiciclo de nuevos partidos y de una ola de políticos independientes, que integran un tercio de las listas que se presentaron.

- Hartazgo y nuevas opciones -

Más de 15.000 candidatos se disputan 217 escaños, en un Parlamento hasta la fecha dominado por el partido de inspiración islamista Ennahdha, que hace cinco años pactó una alianza contranatural con el principal partido de centro, Nidaa Tounes, minado desde entonces por las luchas de poder.

También está en horas bajas la formación Qalb Tounes, creada hace menos de seis meses por Karaoui, un empresario controvertido antaño afiliado a Nidaa Tounes.

Karaoui, fundador de la cadena Nessma TV, está detenido desde finales de agosto en el marco de una investigación iniciada en 2017 por supuesto blanqueo y fraude fiscal, un caso que causó un gran revuelo en el país.

La fecha de su arresto, poco antes de la campaña de las presidenciales, y el modo en que se hizo, alimentaron las sospechas de una instrumentalización de la justicia. Los simpatizantes de Karaoui exigieron que se aplazara la segunda vuelta de las presidenciales.

Por su parte, el presidente interino Mohammed Ennaceur subrayó el viernes que el encarcelamiento de un candidato podría tener "graves" consecuencias; en tanto que la ONU pidió unas elecciones "pacíficas y transparentes".

Un buen resultado de Qalb Tounes en las legislativas podría servir de aliciente para Nabil Karaoui el próximo domingo.

Frente a la exasperación del electorado, harto de las maniobras de políticos de poca monta, muchas formaciones trataron de presentar rostros nuevos, como el movimiento Aïch Tounsi --procedente de la sociedad civil-- o la coalición Karama, liderada por el abogado islamista Seifeddine Makhlouf, que intentará arrebatarle votantes a Ennahdha.

Las formaciones que, según los sondeos, podrían quedar en cabeza, Ennahdha y Qalb Tounes, descartaron aliarse.

Un paisaje disperso que augura duras negociaciones para el partido que quede en cabeza, que necesitará del apoyo de al menos 109 diputados para formar gobierno.

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