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La ex primera ministra tailandesa Yingluck Shinawatra escucha las preguntas de los medios de comunicación a su llegada al Tribunal Constitucional, en Bangkok, el 5 de agosto de 2016

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Tailandia celebrará el domingo un referéndum sobre un controvertido proyecto de nueva Constitución, que permitiría a la junta militar en el poder controlar aún más la vida política.

El texto prevé que el Senado sea designado, lo que significaría que, incluso en caso de elecciones legislativas, prometidas para 2017, el Parlamento quedaría bajo influencia de una cámara alta controlada por los generales.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) denuncia una "manipulación del proceso de redacción de la Constitución" y una "credibilidad cero" del voto.

En Tailandia, humoristas e internautas cargan contra un referéndum del que está prohibido debatir, bajo pena de cárcel.

Las detenciones y los llamamientos al orden por distribución de panfletos críticos se han multiplicado. La policía incluso convocó a varios opositores esta semana en Bangkok por haberse reunido y haber anunciado la creación de grupos de observadores para el domingo.

La cadena más crítica con la junta en el poder, PeaceTV, fue cerrada temporalmente.

Por su parte, el régimen no deja de machacar a los electores para que acudan a votar el domingo. "Si unimos nuestros esfuerzos para el referéndum, tendremos una democracia estable", reza una canción difundida en la televisión.

"Quiero que Tailandia esté en paz, que los negocios vayan bien", resume Lakana Ponsin, una vendedora de flores en Bangkok, dispuesta a votar "a favor" pero sin mucha convicción.

Como ella, cerca de 50 millones de electores son llamados este domingo a las urnas para votar "a favor" o "contra". Los colegios electorales abrirán a las 08h00 locales (01h00 GMT) y los primeros resultados preliminares están previstos por la noche.

Sin posibilidad de debatir, circula poca información de fondo sobre el nuevo texto. Los panfletos distribuidos por la comisión electoral, cuya imparcialidad se pone en duda, claman la futura "felicidad" del país. Nada dicen sobre que el Senado no será elegido.

Se trata de "impedir que personas deshonestas hagan política", dice el folleto, sin detallar las trabas que el texto impone a los partidos políticos.

- Promesa de elecciones -

"La gente piensa que cuando tengamos una Constitución tendremos rápidamente elecciones y después un Gobierno elegido que representará a la mayoría. Es falso", advierte Puangthong Pawakapan, politólogo de la Universidad Chulalongkorn de Bangkok.

Sea cual sea el resultado de la consulta, la junta no está dispuesta a dejar el poder.

El objetivo es modificar profundamente el sistema político para impedir que vuelva al poder la oposición, especialmente el ex primer ministro Thaksin Shinawatra y su hermana Yingluck, cuyo Gobierno fue derrocado por el golpe de Estado en 2014.

Hasta ahora, los militares siempre habían recurrido a los golpes de Estado, desde 2006 para Thaksina. Pero los Shinawatra siempre consiguieron volver al poder después de las elecciones.

Esta vez las élites monárquicas, sobre todo el ejército, quieren bloquear el sistema para evitar cualquier desorden en un periodo convulso respecto al futuro de la monarquía. El rey Bhumibol, de 88 años, está hospitalizado y hace meses que no aparece en público.

En esta consulta, el gran interrogante es la estrategia que seguirá el movimiento de los Camisas Rojas, partidario de Thaksin y Yingluck Shinawatra, muy popular en el norte y el nordeste del país.

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AFP