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La presidenta de Brasil Dilma Rousseff (d) y el vicepresidente Michel Temer el 5 de octubre de 2015 en Brasilia

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El futuro político de Brasil parece atado en buena medida a la decisión de un solo hombre, el vicepresidente Michel Temer, que con una dura carta a la presidenta Dilma Rousseff amenazada por un juicio político parece prepararse para abandonar el barco.

Tras guardar cinco días de silencio después de la apertura del proceso de impeachment contra la mandataria, Temer, un prestigioso abogado constitucionalista del partido PMDB (centro) aliado del gobierno y clave para que Rousseff evite ser destituida, dijo a la presidenta que durante su primer mandato fue "un vice decorativo" y la acusó de desconfiar de él.

Sin embargo, su despacho precisó que no propone una ruptura con el gobierno ni entre partidos pero "defiende la reunificación del país", según el portal G1 de Globo, dejando la incógnita sin cerrar completamente.

Si Rousseff es destituida, Temer deberá reemplazarla en la jefatura de Estado.

"Siempre tuve la certeza de la absoluta desconfianza de la señora y de su entorno en relación a mí y al PMDB. Desconfianza incompatible con lo que hicimos para mantener el apoyo personal y partidario a su gobierno", se quejó Temer, su vice desde 2011.

En la carta, divulgada íntegramente por varios medios locales, Temer dice a Rousseff que fue ignorado en grandes decisiones políticas, y la acusa de querer dividir el PMDB.

- "Ni un milímetro" -

Rousseff había insistido horas antes que no tenía razones para "desconfiar de él ni un milímetro", pero entre los asesores del Palacio de Planalto ya cobraba fuerza la idea de que el jefe del PMDB, a cargo de siete ministerios en el actual gobierno, está sopesando la posibilidad de coronar su carrera con la jefatura del Estado.

Temer ya daba "señales evidentes de que él y su grupo político están en favor del impeachment", dijo a la AFP Ricardo Ribeiro, doctor en ciencias políticas, exasesor estatal y analista de MCM consultores.

Ciro Gomes, exministro de Integración del gobierno del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue mucho más allá y lo llamó "capitán del golpe". Nadie recogió ese guante.

Mientras la séptima economía mundial se encamina a su más larga recesión en 85 años, en los pasillos del poder los exégetas de la política brasileña se preguntan obsesivamente qué pasará ahora.

El ministro de Aviación Civil, Eliseu Padilha, cercano al vicepresidente, confirmó el lunes que dejaba el gobierno, una primera señal de que la alianza entre Temer y Rousseff se desmoronaba.

Cauto y poco afecto a asumir grandes batallas en público, Michel Miguel Elias Temer Lulia creció como el menor de ocho hermanos en una familia de inmigrantes libaneses católicos que llegaron a Brasil en 1925. Se formó en derecho en Sao Paulo, donde inició la carrera que lo llevó a ser tres veces presidente de la cámara de Diputados durante sus seis mandatos como legislador del PMDB.

Medios locales citan negociaciones para una eventual transición entre Temer y el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que perdió por tres puntos las elecciones contra Rousseff en 2014, y mencionan el documento "Un puente para el futuro" publicado por el PMDB en octubre con propuestas para sacar al país de la crisis como si se tratara de su programa de gobierno. El vicepresidente no negó públicamente ninguna versión.

El PMDB es el mayor partido de Brasil. Una fuerza heterogénea de gran poder territorial que tiene los dos primeros lugares de la sucesión presidencial y la jefatura de ambas cámaras. Temer es visto como el hombre que podría galvanizar sus varias fuerzas y definir el impeachment. "El fiel de la balanza": así lo llaman.

- "Dilma ya perdió" -

Aislado dentro del gobierno, el vicepresidente no estuvo al lado de Rousseff cuando la presidenta habló el 2 de diciembre, día de la apertura del proceso de juicio político, que atravesará su primera prueba en la cámara de Diputados cuando el plenario vote si debe continuar o ser archivado.

El gobierno dice que de momento tiene los votos para frenarlo, pero no todos coinciden.

"Dilma ya perdió, porque el vicepresidente de ella es del PMDB. Ella no va a conseguir los votos en el Congreso porque todo el PMDB va a votar a Temer (...) Difícilmente Temer va a dejar escapar eso. Va a ser presidente", dijo Antonio Porto, profesor de economía de la universidad privada Fundación Getulio Vargas.

Temer fue designado este año como el principal operador del gobierno dentro de un Congreso rebelde. Pero esa fugaz apuesta terminó bordeando el escándalo cuando en plena crisis dijo: "Es preciso que alguien pueda, tenga la capacidad de reunificar a todos, de unir a todos, de hacer esa apelación. Estoy tomándome la libertad de hacer este pedido porque de lo contrario podemos entrar en una crisis desagradable para el país".

El oficialismo lo interpretó como una autopromoción conspirativa y Temer perdió su papel de articulador político. Las cosas con el PT ya no volvieron a endulzarse.

AFP