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El presidente de Brasil, Michel Temer, durante la sesión inaugural de la Conferencia de Ciudades Latinoamericanas, en Brasilia, el 21 de marzo de 2017

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El presidente de Brasil, Michel Temer, anunció este jueves que llamará a su homólogo chino, Xi Jinping, para "aclarar" el escándalo de la carne adulterada, en momentos en que el gigante sudamericano está perdiendo sus principales mercados y algunas plantas paralizan su producción.

Segundo comprador de carne bovina y aviar de Brasil, la potencia asiática suspendió sus importaciones el lunes.

"Voy a llamar más tarde al presidente chino para aclarar la situación. Pido que los embajadores de todos los países importadores sean convocados", afirmó el jefe de Estado durante un discurso en Brasilia.

En el momento de abordar el tema de la carne adulterada, Temer habló primero de un "pequeño incidente" antes de rectificar. "No quiero decir pequeño, porque es grave", añadió, subrayando que el escándalo "nunca debería haber alcanzado esta dimensión".

Desde que estalló la crisis el viernes, el gobierno brasileño se ha esforzado en relativizar su amplitud. Tanto Temer como el ministro de Agricultura, Blairo Maggi, no han dejado de repetir que el país -mayor exportador mundial de carne bovina y aviar-, posee más de 4.000 plantas frigoríficas, de las que solo 21 están siendo investigadas.

"Esto nos ha hecho daño porque ha creado un problema internacional", admitió el presidente durante una entrevista emitida en la noche del miércoles en la cadena Globonews.

"He ido a China varias veces [...] y conseguimos introducir allí nuestra carne poco a poco. Fue una lucha de 20, 30 años", recordó.

Las exportaciones brasileñas de pollo a la potencia asiática en 2016 superaron los 859 millones de dólares, mientras que las de carne bovina alcanzaron los 703 millones, según datos del Ministerio brasileño de Desarrollo y Comercio Exterior (MDIC).

Hong Kong, primer importador de carne roja por más de mil millones de dólares el año pasado, también cerró temporalmente su mercado.

- Producción suspendida -

Como estos dos importantes clientes asiáticos, casi una veintena de países suspendieron total o parcialmente sus importaciones o intensificaron sus controles sobre las carnes brasileñas, golpeando un negocio que generó más de 13.000 millones de dólares el año pasado.

Y el bajón comercial, que el ministro Maggi estimó que podría generar pérdidas por 1.500 millones de dólares, entró este jueves en las plantas.

El gigante brasileño agroalimentario JBS, que tiene uno de sus frigoríficos bajo investigación policial, anunció que suspendió durante tres días la fabricación de carne bovina en 33 de sus 36 unidades productivas. La próxima semana, además, reducirá su actividad un 35% en todas sus plantas.

"Estas medidas buscan ajustar la producción hasta que se tenga una definición referente a los embargos impuestos por los países importadores de carne brasileña", explicó la empresa en un comunicado.

Las ventas de carne bovina, porcina y aviar cayeron de 60,5 millones de dólares el lunes a apenas 74.000 dólares el martes, según datos del MDIC. El promedio diario hasta el estallido del escándalo era de 63 millones.

Pese a todo, el ministro de Agricultura consideró que la crisis ya tocó fondo.

"Creo que la parte aguda del proceso ya la pasamos. Los países están teniendo buena voluntad, están entendiendo que todos los procesos de años y años que construimos, sumado al hecho de que los propios importadores también nos auditan, les están dando la certeza de que nuestros productos son buenos", afirmó Maggi en una entrevista con la AFP.

El caso, bautizado "Carne Débil", denunció a 21 frigoríficos por practicar delitos de corrupción, usar ácidos y cancerígenos para maquillar cortes en mal estado y adulterar etiquetas para falsear la fecha de validez. Todo con la venia de inspectores sanitarios sobornados para autorizar las ventas.

La Policía Federal detuvo a 30 personas, clausuró tres plantas y suspendió el permiso de exportar de todas las investigadas. Entre ellas, unidades de los gigantes globales JBS y BRF.

AFP