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Una chipriota vota en las elecciones parlamentarias el 22 de mayo de 2016 en Nicosia

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Medio millón de grecochipriotas votaban este domingo en unas elecciones legislativas marcadas por el temor a una abstención récord, ante el descontento provocado por la corrupción y las dificultades económicas.

"Llamo a cada uno a ejercer su derecho de elegir un partido y un candidato. Quien se abstenga, luego no tendrá derecho a quejarse", declaró el presidente de Chipre, el conservador Nicos Anastasiadis, tras depositar su voto en la urna.

Los 542.915 electores inscritos tienen hasta las seis de la tarde (15H00 GMT) para elegir entre 493 candidatos a los 56 diputados del Parlamento, con sede en la capital, Nicosia. Los resultados oficiales se esperan antes de la medianoche de este domingo.

Según los primeros datos oficiales, la participación al comienzo de la jornada era ligeramente inferior a la de las últimas legislativas, celebradas en 2011. Entonces, la abstención alcanzó el 21,32%, un récord para unas legislativas, pese a que el voto es obligatorio en Chipre.

Los dos principales partidos, DISY (derecha), mayoritario en la cámara saliente, y AKEL (comunista), pasaron la mayor parte de la campaña tratando de convencer a la gente de que vote. Temen que una fuerte abstención beneficie a los partidos pequeños y ayude a fragmentar aún más la escena política de la isla. Entre estos, podría entrar en el Parlamento el partido ultraderechista ELAM.

Muchos electores tienen la intención de protestar por una serie de escándalos de corrupción que han salpicado a la clase política últimamente.

Por otro lado, el descontento se ve azuzado por los recortes vinculados al plan internacional de asistencia financiera (10.000 millones de euros) posterior a la crisis de 2013. El partido DISY presumió de haber sacado al país de tres años de marasmo económico y haber sabido salir del plan de rescate y en este 2016 se espera un crecimiento del 2,2% del PIB. No obstante, la oposición argumenta que el desempleo sigue siendo relativamente alto y que el trabajo está en general mal remunerado.

En cualquier caso, no se espera que los resultados tengan un impacto en las negociaciones sobre la reunificación de la isla

Medio millón de grecochipriotas votaban este domingo en unas elecciones legislativas marcadas por el temor a una abstención récord, ante el descontento provocado por la corrupción y las dificultades económicas.

"Llamo a cada uno a ejercer su derecho de elegir un partido y un candidato. Quien se abstenga luego no tendrá derecho a quejarse", declaró el presidente de Chipre, el conservador Nicos Anastasiadis, tras depositar su voto en la urna.

Los 542.915 electores inscritos tienen hasta las seis de la tarde (15H00 GMT) para elegir entre 493 candidatos a los 56 diputados del Parlamento, con sede en la capital Nicosia.

Los resultados oficiales se esperan antes de la medianoche de este domingo.

Según los primeros datos oficiales, la participación al comienzo de la jornada era ligeramente inferior a la de las últimas legislativas, celebradas en 2011.

Entonces, la abstención alcanzó el 21,32%, un récord para unas legislativas, pese a que el voto es obligatorio en Chipre.

Los dos principales partidos, DISY (derecha), mayoritario en la cámara saliente, y AKEL (comunista), pasaron la mayor parte de la campaña tratando de convencer a la gente de que vote. Temen que una fuerte abstención beneficie a los partidos pequeños y ayude a fragmentar aún más la escena política de la isla.

Entre estos, podría entrar en el Parlamento el partido ultraderechista ELAM.

Muchos electores están profundamente decepcionados por una serie de escándalos de corrupción que salpicaron a la clase política últimamente.

Por otro lado, el descontento se ve azuzado por los recortes vinculados al plan internacional de asistencia financiera (10.000 millones de euros) posterior a la crisis de 2013.

El partido DISY presumió de haber sacado al país de tres años de marasmo económico y haber sabido salir del plan de rescate, y en este 2016 se espera un crecimiento de 2,2% del PIB. No obstante, la oposición argumenta que el desempleo sigue siendo relativamente alto y que el trabajo está en general mal remunerado.

En cualquier caso no se espera que los resultados influyan en las negociaciones sobre la reunificación de la isla, deseada por los dos grandes partidos.

"Como Chipre tiene un sistema presidencial, las elecciones no tendrán un impacto en las negociaciones", pilotadas directamente por Anastasiadis, aseguró a la AFP Hubert Faustmann, profesor de historia y ciencias políticas en la Universidad de Nicosia. "La frustración respecto a las élites y la sensación de que las elecciones son insignificantes podrían provocar una muy baja participación", añadió el profesor.

Chipre está dividido en dos desde que en 1974 Turquía invadió el norte, en respuesta a un golpe de Estado orquestado desde Atenas que buscaba la anexión de la isla. Actualmente, la parte griega de Chipre forma parte de la UE y la zona euro, mientras que la parte norte sólo está reconocida por Ankara. Los dirigentes de ambas partes reactivaron las negociaciones en mayo de 2015 y las han acelerado desde noviembre, con el apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos, y con el objetivo de crear un Estado federal.

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AFP