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El responsable del poder judicial iraní, el ayatolá Sadegh Larijani, escucha un discurso de la Asamblea de Expertos el 23 de febrero de 2009 en Teherán

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El presidente iraní, el moderado Hasan Rohani, y el conservador poder judicial de la República Islámica libran un pulso sin precedentes por el caso de un empresario condenado a muerte, que ilustra la tensión creciente en el país ante la elección presidencial de mayo.

Esta tensión entre un presidente elegido mediante sufragio universal y un poderoso poder judicial cuyo responsable, el ayatolá Sadegh Larijani, es nombrado por el guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, corre el riesgo de agravarse al acercarse la cita electoral.

No cabe casi duda de que el presidente Rohani, apoyado por los reformadores, volverá a presentarse para un segundo mandato de cuatro años y que ante él tendrá a un candidato conservador aún no designado.

Algunos conservadores acusan a Rohani, elegido en 2013, de atacar al poder judicial para movilizar a su electorado y desviar la atención de la falta de resultados tras el acuerdo nuclear entre Irán y seis grandes potencias, que entró en vigor hace un año.

Esas relaciones se han envenenado aún más con el caso del empresario encarcelado y condenado a muerte Babak Zanjani.

Zanjani, detenido en diciembre de 2013, fue condenado en marzo de 2016 por fraude fiscal y otros delitos financieros tras un largo proceso en el que se lo reconoció culpable de haber desviado 2.800 millones de dólares (2.500 millones de euros).

"¿Puede un hombre por sí solo llevarse tres mil millones de dólares? ¿Quién lo ayudó? ¿Quiénes son sus cómplices? Fue condenado a muerte. Muy bien, pero ¿quiénes son sus cómplices?", se interrogó Hasan Rohani a finales de diciembre.

Era una crítica directa a la justicia por parte del presidente, que considera que el empresario debió ser entregado al Ministerio de Servicios Secretos.

Bajo la presidencia del predecesor de Hasan Rohani, el ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, Zanjani fue encargado de vender petróleo al extranjero para eludir las sanciones internacionales. Pero no remitió el dinero al gobierno.

A los ataques del presidente Rohani, el responsable del poder judicial respondió el 2 de enero que "no hay que hacer (creer) que la justicia trabajó poco" en este caso.

"La prioridad de la justicia es recuperar" el dinero desviado, añadió Sadegh Larijani.

Hasta ahora se ha recuperado 600 millones de dólares.

- Jamenei calma los ánimos -

Sadegh Larijani fue incluso más lejos y afirmó que el empresario había revelado a los investigadores haber entregado centenares de millones de dólares a candidatos a la elección presidencial iraní de 2013. Y sin citar nombres, dijo que se iba a investigar sobre estas presuntas entregas.

Rohani replicó esta semana con un tuit: "El gobierno está dispuesto a hacer toda la luz sobre sus cuentas y espera que la autoridad judicial haga lo propio".

El poder judicial ha sido atacado recientemente por sus cuentas, que directamente administra su responsable. Sin embargo, 210 diputados publicaron recientemente una declaración afirmando que estas cuentas son perfectamente "legales".

Este domingo, el ayatolá Jamenei intentó calmar los ánimos: "No quiero intervenir en este querella (...) y gracias a Dios pronto acabará".

"Es necesario que todo el mundo aprecie una justicia fuerte. El enemigo no logrará sus objetivos si tenemos una justicia fuerte y un gobierno valiente que tenga un programa", dijo ante varios miles de personas.

AFP