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Autoridades de Pakistán sacan los restos de un automóvil después de un ataque con bomba en Lahore el 23 de febrero de 2017

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Un nuevo atentado este jueves ha elevado la tensión en Pakistán después de dos semanas negras que se han cobrado numerosas víctimas.

Es el décimo atentado o acto violento en el país en once días, periodo en el que murieron más de 130 personas, según un recuento de la AFP.

La explosión del jueves, ocurrida en un barrio acomodado conocido por sus tiendas y cafeterías caras, destrozó un edificio que estaba siendo remodelado. El balance es de ocho muertos y 28 heridos, según la ministra de Salud provincial, Khawaja Salman Rafique.

Imtiaz Ali, un peluquero de 34 años, trabajaba en un edificio situado en frente del lugar de la explosión cuando se produjo.

"Cuando salí, al principio sólo vi humo y polvo. Y después, ¡Dios mío! ¡vi tantos cuerpos!. Motos volcadas. Coches destruidos (...) a punto estuve de desmayarme", declaró a la AFP.

"Ocurrió a una hora de gran afluencia. Hay niños que mendigan por allí, siempre hay mucha actividad", añadió. "La policía no hace un buen trabajo a la hora de controlar a la gente o las motos", lamentó el testigo.

Por el momento el atentado no ha sido reivindicado. La mayoría de los anteriores fueron obra de los talibanes paquistaníes (TTP) y el más sangriento de todos, el perpetrado contra un santuario sufí en el sur (al menos 90 muertos), fue cometido por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Lahore ya sufrió un atentado suicida talibán el 13 de febrero en el que murieron 14 personas.

- Operación militar -

El nuevo ataque se perpetró al día siguiente de que el ejército paquistaní lanzara una operación antiterrorista.

"El ejército paquistaní lanza la operación 'Rad ul Fasad' (erradicación de la violencia) en todo el país", anunció tras una reunión en Lahore presidida por el jefe de las fuerzas armadas, general Qamar Javed Bajwa.

El objetivo es "eliminar todas las amenazas residuales y latentes de terrorismo, consolidar los beneficios de las operaciones anteriores y reforzar la seguridad de las fronteras", informó sin dar detalles sobre los efectivos desplegados.

Pakistán y el vecino Afganistán se acusan regularmente de albergar santuarios de insurgentes extremistas que cometen atrocidades.

- 'Cebo para los insurgentes' -

La violencia de los últimos días asusta a los paquistaníes, que llevaban un tiempo con un sentimiento de relativa seguridad después de años convulsos.

Rumores de atentados, amenazas contra lugares públicos y toque de queda han convertido las redes sociales en un hervidero de comentarios.

El ataque también pone en entredicho la posible celebración en Lahore de la final de la Super Liga paquistaní de cricket. La competición se celebra actualmente en los Emiratos Árabes Unidos por motivos de seguridad, pero los organizadores esperaban poder disputar la final en Pakistán al comienzo de marzo.

Las autoridades afirman poder garantizar la seguridad, pero Asha'ar Rehman, un editor del diario Dawn, considera que este tipo de afirmaciones son como "un cebo para los insurgentes".

"Mucha gente piensa que provoca inútilmente la ira de los insurgentes", declaró a la AFP. "La paz y la seguridad -añade- deberían primar en las consideraciones sobre un show de escaparate como el PSL".

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AFP