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El presidente de Irán, Hassan Rohani, pronuncia un discurso durante una visita a la ciudad de Yazd el 7 de marzo de 2016

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Los ingresos exorbitantes de altos funcionarios iraníes, que llegan a centuplicar el salario mínimo, crean polémica en la República Islámica y debilitan al Gobierno de Hasan Rohani, a un año de la elección presidencial.

"Los altos salarios crean ansiedad social", declaró el martes el presidente del Parlamento, el conservador Ali Larijani.

El líder del Legislativo daba cabida de ese modo a la indignación de un diputado por los "salarios de dos millones de rials" (58.000 dólares, 51.700 euros) de altos cargos del Ministerio de la Salud, cuando el sueldo básico de los funcionarios públicos no supera el equivalente de 400 dólares (356 euros).

"El Tribunal de Cuentas divulgará un informe sobre ese tema la semana que viene", anunció Larijani.

El asunto se volvió tan espinoso que el presidente Rohani ordenó el domingo la apertura de una investigación, la suspensión de varios responsables y el reembolso de muchos salarios y primas. El portavoz del Gobierno, Mohamad Bagher Nobajt, presentó sus "disculpas a la población".

"La publicación desde hace dos meses de las nóminas de dirigentes de los seguros centrales (que controlan el conjunto de las aseguradoras del país), con sueldos que van de 700 a 800 millones de rials (de 22.000 a 26.200 dólares o de 20.400 a 23.300 euros), provocan asombro e indignación", afirmó el portal de la televisión pública Irib.

"Los dirigentes que recibieron semejantes salarios serán sin duda destituidos" y los altos funcionarios públicos ya no podrán atribuirse complementos o primas desproporcionadas, afirmó Nobajt.

"Los salarios del 99% de los funcionarios son normales", agregó, precisando que los salarios más altos no pueden ser más de diez veces superiores a los mínimos.

La polémica se da en un contexto económico difícil, pese al acuerdo sobre el sector nuclear iraní de 2015, que permitió levantar en enero las sanciones internacionales contra el país. El crecimiento del PIB iraní está por debajo del 1% y el desempleo afecta al 11% de la población activa.

- En espera del crecimiento -

El presidente Rohani evalúa que el país necesita entre 30.000 y 30.000 millones de dólares de inversiones para que el crecimiento despegue y llegue a un 8% anual. Pero los capitales extranjeros tardan en llegar.

"Esperamos tener un crecimiento del 5% este año", afirmó el ministro de Economía, Ali Tayebnia. Pero los medios informan diariamente de despidos, de cierres de fábricas y de atrasos de varios meses en el pago de salarios.

Los medios conservadores aprovechan para criticar la política económica de Rohani y sobre todo para denunciar la falta de contrapartidas por las concesiones, a sus ojos excesivas, consentidas por Irán en las negociaciones nucleares.

Pero las críticas también vienen del lado de los reformistas y los moderados, que apoyan al Gobierno, pero que piden una rápida reconfiguración, a un año de las elecciones, en las que se espera que Rohani se presente a un segundo mandato de cuatro años.

El diputador reformista Mostapha Kavakebian subrayó el viernes la difícil situación económica y advirtió: "Si no hacemos nada por la población, recibiremos una bofetada (...). Queda un año de mandato. Muchos ministros tienen que cambiar", declaró.

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AFP