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La candidata para la asamblea local de la ciudad de Qatif Nassima Al Sadah trabaja en su oficina de esta ciudad de Arabia Saudí el 26 de noviembre de 2015

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La campaña de las primeras elecciones abiertas a las mujeres en Arabia Saudí, que se celebrarán el sábado a nivel municipal, termina con pocas perspectivas de éxito para sus candidatas.

Más de 900 mujeres, junto a unos 6.000 hombres, aspiran a ocupar un escaño en las asambleas locales, con poderes limitados en materia de circulación, jardines públicos o recolección de basura.

Las elecciones del sábado, en la que sólo se elegirán dos tercios del total de concejales, suponen una tímida apertura en Arabia Saudí, un bastión del wahabismo -una doctrina suní puritana basada en una interpretación literal del Corán- y uno de los países que más restringe los derechos de las mujeres en el mundo.

Sin embargo, muchos votantes acuden a las urnas pensando en lealtades tribales y no en el sexo de los candidatos.

Um Mohammed, una mujer de 47 años que vive cerca de la frontera con Kuwait, asegura que a pesar de que sus hijas han ayudado a una candidata en su campaña, ella votará por un hombre. "Votaré por él porque es de nuestra tribu y defenderá nuestros derechos. Tiene buen carácter y nunca hemos oído nada negativo sobre él", dice.

Además, el marido de Um, Mohammed cenó con el candidato en su tienda, algo que acabó de convencerla. Estas tiendas tradicionales, donde suelen reunirse los hombres y que a veces sirven de vivienda, han sido uno de los lugares donde los candidatos han hecho campaña para convencer a sus electores.

Arabia Saudí había celebrado elecciones locales en 2005 y 2011, pero sólo podían presentarse hombres.

La monarquía petrolera, sin Gobierno electo y muy criticada a nivel internacional por su falta de derechos, está en manos desde hace décadas de los Al Saud, la familia del actual rey Salmán.

Aunque Um Mohammed ya ha elegido a su candidato, votar no le será fácil porque las mujeres no tienen derecho a conducir y en su región no hay taxis, con lo que sólo puede acompañarla su marido o bien necesita alquilar un coche con un chófer hombre.

En Arabia Saudí, las mujeres tienen que ir vestidas de negro de la cabeza a los pies cuando están en público y necesitan el permiso de un miembro masculino de su familia para viajar, trabajar o casarse.

Bajo el reino de Abdulá, el predecesor de Salmán que murió en enero, hubo una tímida apertura y la campaña de las municipales es un paso más, aunque algunas candidatas han sido excluidas y otras se han retirado bajo presión.

Una profesora que vive en el noreste del país y que no quiso ser identificada explica cómo su candidata preferida quedó excluida por las quejas de los religiosos. "Tuvo que retirarse porque los religiosos dijeron que una mujer no puede participar en unas elecciones. No creo que a las mujeres les den mucho poder si ganan", lamenta.

Por su parte, otro votante, un hombre de la ciudad de Hafr Al Batin, en el este del país, cree que es muy difícil votar por una mujer. "Para entender [a una mujer], hay que hacer un esfuerzo suplementario", asegura este hombre, que durante la campaña sí ha comido y tomado café con algunos de los candidatos.

Según un diplomático occidental, "sería una gran sorpresa" si el sábado sale elegida una mujer para alguno de los cargos.

AFP