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La primera ministra británica, Theresa May, tras la cumbre del G20 en Hamburgo el 8 de julio de 2017

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La primera ministra británica, Theresa May, admitió este lunes "la realidad" de su posición débil y tendió la mano a la oposición para sacar adelante el Brexit, entre ruido de sables en su partido conservador.

"La realidad que afronto como primera ministra es diferente", dirá May el martes, en un discurso del que se difundieron varios fragmentos, un mes después de perder la mayoría absoluta y cuando se cumple un año de su ascenso al poder.

"En este nuevo contexto, será más importante aún defender nuestras políticas y valores, y ganar la batalla de ideas, tanto en el Parlamento como en el país".

"Así que, les digo a los otros partidos de la Cámara de los Comunes (...) que den un paso al frente con sus propias ideas y puntos de vista sobre cómo podemos afrontar estos desafíos como país", afirmará.

La oferta se percibe como un signo de la fragilidad de May.

El periódico The Mail on Sunday explicó este fin de semana que el antiguo responsable del grupo conservador en los Comunes, Andrew Mitchell, había dicho a un grupo de diputados que May "está muerta" políticamente y tiene que dimitir.

Los miembros de su gobierno airean ahora sus diferencias con ella, y el ministro de Finanzas Philip Hammond aboga abiertamente por un "Brexit suave" -el país seguiría en el mercado europeo único y aceptaría la tutela de la Corte Europea de Justicia-, lo que hasta hace poco era un anatema.

AFP