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La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, durante un mitin de campaña en las instalaciones de la compañía Cross Manufacturing en la ciudad de Bath, en el suroeste de Inglaterra, el 31 de mayo de 2017

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La líder conservadora británica Theresa May endureció sus ataques al laborista Jeremy Corbyn, tras ver cómo se esfumaba gran parte de su ventaja de 20 puntos porcentuales en los sondeos, pero se negó a participar en un debate electoral en la BBC.

El líder laborista vio en esta decisión "otro signo de debilidad" de la primera ministra, mientras que la líder de Los Verdes, Caroline Lucas, calificó su ausencia de "acto de extrema cobardía".

May, que había considerado que "los debates en que los políticos se pelean entre sí no ayudan en nada al proceso electoral", estuvo representada por su ministra de Interior, Amber Rudd.

"[May] ha convocado estas legislativas anticipadas para su propio beneficio y el del Partido Conservador y está demasiado asustada como para debatir con nosotros", apuntó por su parte el jefe del partido liberal demócrata, Tim Farron, durante el encuentro televisivo.

En las últimas horas, May no ha dejado de lanzarle dardos al candidato laborista, hasta el punto de esgrimir, el martes, la amenaza que supondría para el Reino Unido un Corbyn "desnudo y solo en la sala de negociaciones de la Unión Europea (UE)".

"Ya sé", puntualizó entre murmullos nerviosos del público, "que no es una imagen que a uno le apetezca imaginar".

Corbyn "no está preparado para esas negociaciones. Yo, sí", abundó May.

Este miércoles, en una visita a Plymouth, en el suroeste de Inglaterra, May insistió en el contraste entre Corbyn y ella.

El país tiene que decidir "a quién prefiere ver como primer ministro conduciendo al país hacia el futuro, a mí o a Jeremy Corbyn".

"Tengo un plan para las negociaciones del Brexit, pero también para construir un Reino Unido más fuerte y próspero", sentenció.

Preguntado por las declaraciones de May, el veterano Corbyn se limitó a tildarlas de inapropiadas. "Yo, desde luego, no usaría ese lenguaje, creo que es totalmente inapropiado", destacó.

La primera ministra adelantó al 8 de junio las elecciones parlamentarias de 2020, con la intención de aumentar la mayoría absoluta del Partido Conservador en la Cámara de los Comunes, actualmente de 17 diputados.

Su argumento era que necesitaba una mayoría más amplia para negociar la salida de la Unión Europea sin la distracción de un Parlamento hostil.

Pero una proyección de los resultados elaborada por el instituto de opinión YouGov, y publicada este miércoles, prevé que los conservadores podrían perder 20 escaños y los laboristas ganar 30, unas cifras que abrirían la puerta a un gobierno de coalición de la oposición.

La libra perdió 0,5% tras conocerse esta proyección.

- Los sondeos más cambiantes desde 1945 -

"Los de esta campaña son los cambios más fuertes en los sondeos que he visto en cualquier elección desde 1945", escribió en Twitter el veterano analista de estudios de opinión David Butler.

En 1945, los laboristas de Clement Attlee derrotaron contra todo pronóstico a los conservadores del primer ministro Winston Churchill, pese a la victoria en la Segunda Guerra Mundial.

La media de los ocho últimos sondeos que elabora el diario The Daily Telegraph es un poco más tranquilizadora para los conservadores, que gozarían de un 44% de la intención de voto, contra 36% para los laboristas, 8% para los liberal-demócratas y 5% para el Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP).

La mayoría de los sondeos se equivocaron en el referéndum de salida de la Unión Europea o en las elecciones legislativas de 2015, y May minimizó la proyección de YouGov, asegurando que "la única encuesta que vale tendrá lugar el 8 de junio".

Aunque May ha rechazado participar en debates y su equipo ha reducido el contacto con los electores en las calles, está bajo las focos más que nunca.

A los 60 años, accedió al poder con poco apoyo interno, comparado con otros primeros ministros. Cuando David Cameron dimitió por su derrota en el referéndum de la UE, en junio de 2016, la entonces ministra de Interior fue nombrada para sucederlo como líder conservadora y primera ministra sin el voto de los militantes, porque sus rivales se fueron retirando.

May se presentó con el eslogan "un liderazgo fuerte y estable", pero en la última semana tuvo que enmendar un punto de su programa que había causado alarma -y que ha pasado a conocerse como "el impuesto de la demencia"-, y responder a interrogantes sobre los recortes presupuestarios en las fuerzas de seguridad tras el atentado de Mánchester, que dejó 22 muertos y decenas de heridos.

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