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Foto proporcionada por la presidencia de Turquía el 15 de febrero de 2018, cuando el presidente turco Recep Tayyip Erdogan (D) saluda al secretario de Estados de EEUU, Rex Tillerson (I) antes de una reunión en el complejo residencial en Ankara

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El jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, mantuvo este jueves una larga reunión con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan para intentar aliviar las tensiones provocadas por la ofensiva turca en Siria contra una milicia kurda aliada de Washington.

Erdogan expresó "de manera clara" las expectativas de su país con respecto a Siria, indicaron responsables turcos al término de un encuentro maratónico.

"Durante la reunión, se abordaron los acontecimientos regionales, comenzando por Siria e Irak, el tema de la lucha antiterrorista y las relaciones bilaterales", dijeron las fuentes. "Las expectativas de Turquía sobre estos asuntos fueron transmitidas de manera clara" a Tillerson, subrayaron los responsables en Ankara.

Tillerson tiene previsto entrevistarse este viernes con con su homólogo turco, Mevlüt Cavusoglu.

Tras una gira por Oriente Medio, la etapa turca es considerada la más complicada para Tillerson.

"Nuestras relaciones están en un momento muy crítico. O mejoramos nuestras relaciones, o estas se van a derrumbar completamente", alertó Cavusoglu esta semana.

"La conversación se presenta difícil", reconoció antes de la reunión con Erdogan una fuente en Washington, que señaló que la "retórica turca" está "muy exaltada" respecto a Siria y también a otras disputas que dañan las relaciones entre Washington y Ankara, aliados en el seno de la OTAN.

El principal motivo de discordia entre los dos países es la operación militar que las tropas turcas lanzaron el 20 de enero contra las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas en el enclave de Afrin, en el norte de Siria.

Las YPG, a las que el gobierno turco tacha de "terroristas", son un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

- ¿Moderación? -

Tras varios llamamientos a la "moderación", Tillerson protestó el miércoles contra la operación turca que "desvía" a las fuerzas antiyihadistas de su combate prioritario.

Turquía acusó a Estados Unidos de armar a las YPG y pidió que esta milicia fuera desarmada.

"Nunca hemos dado armas pesadas a las YPG, por lo tanto no hay ninguna que recuperar", dijo Tillerson, al ser consultado sobre el tema en una rueda de prensa en Beirut.

En un gesto que podría añadir más leña al fuego, Ankara decidió renombrar la avenida donde se encuentra la embajada de Estados Unidos, que se llamará "Ramo de Olivo", como bautizó la ofensiva que lleva a cabo en Siria.

- 'Peor para ellos' -

El mismo mensaje dio el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, en un encuentro en Bruselas con su homólogo turco, Nurettin Canikli: hay que volver a centrarse "en la campaña para vencer al EI".

Mattis señaló sin embargo que "es posible un acuerdo".

Pero las tensiones podrían aumentar si Turquía cumple con su amenaza de avanzar hasta Minbej, también controlada por las YPG, pero en este caso con la ayuda de militares estadounidenses.

"Vamos a Minbej, y si están allí, peor para ellos", declaró un alto responsable turco a la AFP. "No necesitamos sus recomendaciones, sino medidas concretas en el terreno, añade".

Los intercambios pueden convertirse en un diálogo de sordos.

Estados Unidos dice estar dispuesto a abordar "medidas aplicables" ante las "legítimas preocupaciones de seguridad" de los turcos.

Pero el gobierno turco pide a Washington que se aleje de las YPG, una exigencia que Tillerson pareció ignorar el miércoles al afirmar que su país "seguirá formando a fuerzas de seguridad locales".

La crisis siria se suma a una larga lista de desacuerdos, sobre todo desde el fallido golpe de Estado de 2016 en Turquía. Washington no accedió de momento a la petición de extradición del predicador Fethullah Gülen, señalado por Ankara como el cerebro de la intentona golpista, que vive en Estados Unidos.

El arresto de al menos dos empleados turcos de misiones diplomáticas estadounidenses en Turquía llevó a ambos países a suspender entre octubre y diciembre la entrega mutua de visados.

Estados Unidos también denuncia la detención de varios de sus ciudadanos, incluido Serkan Golge, un científico de la Nasa condenado la semana pasada a siete años y medio de cárcel por pertenecer a las redes de Gülen.

"El antiamericanismo funciona en Turquía. Es uno de los pocos temas que reúne a los religiosos conservadores y a los nacionalistas laicos", explica Max Hoffman, del Center for American Progress.

El presidente Erdogan "ha elegido atizar la cólera de la opinión pública para conseguir réditos políticos", asegura el analista.

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AFP