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El ministro de economía argentino, Alfonso Prat-Gay, el 29 de febrero de 2016 en Buenos Aires

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Tras el cambio de presidente y un vuelco en la política económica, Argentina regresa a su lugar en la economía globalizada al lanzar esta semana una emisión de deuda obligatoria, que los mercados celebran pero genera controversia en el país.

La emisión y colocación de entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, que empieza el lunes y debería concluir el martes, "sirve en parte a pagar a los fondos buitres, a terminar el acuerdo con los últimos acreedores (tras el default de 2001) y a dar al Estado un margen de maniobra para relanzar la economía del país", dijo a la AFP Gaspar Estrada, ejecutivo del Observatorio sobre América Latina de la prestigiosa facultad de Ciencias Políticas de París.

En tiempo récord, cuatro meses, el presidente Mauricio Macri, líder de una alianza de centro-derecha, lanzó numerosas reformas en la tercera economía de América Latina y ahora concluye un acuerdo con los llamados fondos 'buitres' por cuya demanda Argentina había sido condenada en la justicia estadounidense.

"Es un hecho importante, que marca un cambio de época", estimó Estrada.

Tras llegar a la presidencia en 2003, Néstor Kirchner (2003/2007) rompió lazos con los organismos financieros internacionales, y llevó adelante una política de desendeudamiento, al considerar al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial inspiradores de las políticas neoliberales aplicadas durante la década de 1990.

"Cerrar este capítulo del default es positivo. Es una condición necesaria para transitar, pero no suficiente", dijo a la AFP la economista Marina Dal Poggeto del Estudio Bein.

La analista insistió en que el país "termina así de cerrar el default de 2001 pero, fundamentalmente, lo que le permite es volver a endeudarse".

Sin embargo, advirtió que "la deuda no sirve como única estrategia".

"Esto es bueno en el corto plazo, pero a mediano plazo va a requerir corregir los desequilibrios", dijo en referencia al déficit fiscal de 6% de comienzos de 2016 y la necesidad de relanzar la economía.

Ahora la cuestión es saber a qué tasa de interés podrá endeudarse Argentina. Los analistas estiman que será de al menos 8%, frente al 3% o 4% de tasa que pagan los otros países sudamericanos.

Según el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay la demanda de los inversores es mayor a la oferta.

El viernes, la calificadora de riesgo Moody's mejoró la nota de la deuda soberana de Argentina de "Caa1" a "B3".

- Temores -

El endeudamiento es lo que condujo a Argentina a la crisis económica de 2001, la mayor de su historia, por lo que el anuncio de una enorme emisión de deuda provoca temores. Mientras los mercados se entusiasman, la oposición critica.

Para Axel Kiccillof, exministro de Economía de la expresidenta Cristina Kirchner (2007/2015), el nuevo endeudamiento en los mercados traerá dolorosos ajustes para los argentinos, afectados por una inflación anual de 30% que recorta su poder adquisitivo, y por la pérdida de empleos.

"La historia no se termina acá. Pagarle rapidito y sin chistar a los 'buitres' no es otra cosa que una condición impuesta por los bancos extranjeros para prestarle a Macri la plata que necesita. Es la primera de las condiciones. Después aparecerá, seguramente, la sugerencia de aplicar un programa de ajuste del FMI, advirtió Kicillof.

"Una vez más la historia se repite y el pasado vuelve a atrapar a los argentinos: endeudamiento, devaluación, despidos, persecuciones políticas, tarifazos, estampidas de precios, comercios cerrados", denunció la expresidenta Cristina Kirchner, quien regresó esta semana al centro de la política al acudir a una citación de un juez en Buenos Aires que se transformó en un multitudinario mitin en su respaldo.

Al llegar al gobierno en diciembre pasado, Mauricio Macri heredó una economía encadenada por medidas proteccionistas pero fuertemente desendeudada, de acuerdo a los estándares internacionales.

- Cláusula anti buitres -

Entre 2003 y 2015, Argentina "pudo desendeudarse gracias a la explosión (del precio) de las materias primas, la deuda ha sido reestructurada y durante diez años, el país no pidió prestado", explicó Estrada.

En la nueva colocación de deuda, participarán los bancos Deutsche Bank, HSBC, JP Morgan, Santander, BBVA, Citigroup et UBS, anunció el viernes el ministerio de Hacienda.

Los fondos que ingresarán darán aire a Argentina, pero será también un jugoso negocio para los bancos.

"Argentina es un actor miembro del G20, es una economía importante, eso quiere decir más negocios para los mercados internacionales", estimó Estrada.

Por precaución, Argentina incluyó una cláusula de acción colectiva (CAC) que prevé que una minoría de acreedores no pueda oponerse a una eventual reestructuración de deuda. Tras el aprendizaje que dejó el caso argentino, los CAC son ahora habituales en los contratos de deuda.

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AFP