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Fuerzas de seguridad iraquíes patrullan la localidad de Heet, en la provincia iraquí de Al Anbar, el 14 de abril de 2016

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Miembros del grupo Estado Islámico (EI) atacaron en la madrugada del viernes un mausoleo chií al norte de Bagdad con un saldo de 30 muertos y 50 heridos, según las fuerzas de seguridad, unos días después de uno de los peores atentados ocurridos en Irak.

Según un responsable de los servicios de seguridad, unos asaltantes bombardearon primero con morteros el mausoleo Sayid Mohamed, situado en Balad, unos 80 km al norte de la capital iraquí, y acto seguido unos kamikazes se hicieron estallar en un mercado cercano.

Este ataque se produjo cinco días después de un atentado con minibús-bomba en Bagdad que causó cerca de 300 muertos, uno de los más mortíferos en Irak desde la invasión estadounidense en 2003.

Después de los tiros de mortero, dos kamikazes entraron en el edificio, abrieron fuego y luego se hicieron estallar en un mercado cerca del mausoleo, indicó un portavoz del mando de operaciones conjuntas en un comunicado.

Un tercer kamikaze fue abatido y su cinturón explosivo desactivado, precisó el portavoz, que atribuyó el ataque a EI.

El grupo yihadista había reivindicado esta semana un atentado suicida cometido el domingo en un barrio comercial de Bagdad.

Según el último balance de las autoridades, facilitado el jueves, al menos 292 personas murieron y unas 200 resultaron heridas en dicho ataque.

- Cólera de los iraquíes -

La explosión se produjo cuando los iraquíes hacían las compras antes del Aid el Fitr, que marca el final del meses de ayuno del ramadán.

La deflagración en sí mató a un número limitado de personas pero las llamas se propagaron y atraparon a los iraquíes que se encontraban en las tiendas del barrio.

Esos incendios seguían complicando la identificación de las víctimas mientras se sigue agravando desde el domingo el balance.

El ataque provocó la cólera de muchos iraquíes ante la incapacidad del gobierno a la hora de proteger a la población civil y aplicar medidas de seguridad eficaces.

Muchos se congregaron de nuevo el jueves en el lugar del drama, algunos llevando una vela en la mano, otros con pancartas con los nombres de las víctimas.

El EI se hizo con el control en 2014 de grandes porciones del territorio iraquí, pero ha perdido terreno en beneficio de las fuerzas gubernamentales, apoyadas por bombardeos de la coalición internacional bajo mando estadounidense.

A pesar de estos reveses, el grupo ultrarradical suní siguió cometiendo atentados sangrientos, sobre todo contra la comunidad chií, mayoritaria en Irak, que considera herética.

La población de Balad es esencialmente chií, pero la ciudad está rodeada de numerosas zonas rurales con mayoría suní.

Al menos 16 personas murieron el mes pasado en Balad en ataques reivindicados por EI, contra un café y contra las fuerzas de seguridad.

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AFP