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El aspirante republicano Dinald Trump, en un acto de campaña en el aeropuerto regional de Dubuque, en el Estado de Iowa, el 30 de enero de 2016

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"Voltéate, y dile a tu vecino por qué piensas votar por Donald Trump", vocifera uno de los hombres de la campaña del multimillonario republicano para animar a un centenar de personas congregadas en un hangar en el aeropuerto de Dubuque, en Iowa, este sábado.

"¡Es genial!", grita uno. "¡Él es el hombre!", se escucha más allá. Dos días antes del comienzo de las primarias presidenciales en Estados Unidos, el aspirante a la candidatura republicana ha vuelto a pasar tres jornadas en el pequeño Estado de Iowa, adonde llegó en su Boeing privado.

Trump baja solo del avión, sin papeles o anotaciones, cruza la pista de aterrizaje y sube al podio, mientras es ovacionado por un grupo de seguidores en el que se mezclan ancianos y jóvenes, votantes desilusionados y fervorosos republicanos conservadores.

"Este es el asunto: Estados Unidos ha hecho un pedido de un avión de tres mil millones de dólares. ¿No piensan ustedes que podríamos haber hecho un mejor contrato?", pregunta Trump, en alusión a la decisión de comprar una nueva flota de Air Force One, la aeronave presidencial. "Síííí!" responde en coro la multitud.

Este espectáculo con un sólo protagonista se prolonga durante 35 minutos. Donald Trump ofrece mostrar su avión por dentro a los niños que están en el mitin. "Los padres no, porque lo van a echar a perder".

Una grupo de estudiantes, con gorros de Trump en sus cabezas, se miran entre sí y se mueren de la risa con cada broma.

Algunos manifestantes interrumpen el discurso. Sus partidarios vitorean: "¡Trump!, ¡Trump!" y lo señalan con el dedo.

A continuación, el candidato muestra las cámaras que están en el fondo y se queja por la "falta de honradez" de la prensa.

"¿Podemos hablar de la competencia durante cinco segundos?" pregunta; "¡Sííí!", responde el público. Y entonces menciona a su rival más cercano en su partido: Ted Cruz, nacido en Canadá, de quien pasa rápidamente para referirse a Jeb Bush, "2% en las encuestas".

Luego es el momento de cuestionar a los demócratas y, en particular, a Hillary Clinton, de quien dice que contra sus deseos será quien va a ganar las primarias del partido en el poder. "¡Cárcel para Hillary!" grita una mujer entre el público.

Después viene un repaso de la actualidad: la organización yihadista Estado Islámico, los refugiados sirios, China, Irán... en cada punto Trump deplora la incompetencia con que abordan esos temas los dirigentes estadounidenses.

"Los chinos están enviando genios, súper tenaces, que no juegan, no sonríen, no dicen 'hola', sólo llegan y quieren trabajar", señala Trump. "Los persas son grandes negociadores", agrega en otra parte.

El público parece un poco perdido cuando se desvía para mencionar a John Kerry, secretario de Estado, o cuando se queja de quienes pasaron de ser parte del 'establishment' a ser antisistema "en dos minutos".

Pero sin duda Donald Trump sabe captar la atención. ¿El boicot al debate republicano del jueves? "Qué aburrido. Muy difícil de ver. Pero si yo hubiera estado allí les habría gustado ¿no es así?"

Luego habla de una foto que muestra la parte posterior de su cabeza. "Que yo sepa, no hay calvicie", señala provocando un nuevo estallido de risa.

- "No se anda por las ramas" -

Algunos sólo vinieron para presenciar el espectáculo, pero la mayoría confiesan su admiración. "Él dice lo que piensa".

Uno de los estudiantes que poco antes estallaba de risa, explica: "No se anda por las ramas y creo que va a hacer todo lo que dice".

¿La falta de definición del programa de Donald Trump es un problema? "Es menos detallado que Ted Cruz, pero es un hombre de negocios y yo confío en que pueda relanzar la economía", dice Matt Simon, de 18 años.

El propósito de Trump es movilizar a los estadounidenses que dejaron de votar, desilusionados con la política.

Farah Adams, que espera un autógrafo, cuenta que en el pasado voto casi siempre por los demócratas. Este año ella no se habría interesado tanto en la campaña sino hubiese sido por la presencia de Trump, a quien comenzó a admirar cuando presentaba 'El aprendiz', un reality-show en la televisión.

A ella no le preocupa que el próximo inquilino de la Casa Blanca sea un presidente que suele tener resbalones en sus pronunciamientos. "Cuando se encuentre con líderes extranjeros, sé que va a dar una imagen diferente a la de los debates. Es brillante", afirma esta enfermera, que ha viajado desde el vecino estado de Wisconsin.

Los seguidores de Trump tienen confianza en su capacidad para manejar cualquier tipo de crisis. Poco importa que su conocimiento de los asuntos internacionales parezca ser un tanto superficial.

"No es estúpido, él sabe cómo dirigir un país", asegura Laura Anmeth, una jubilada de 62 años que cree que hay un halo de misterio en Donald Trump que aumenta su fuerza.

Su marido Jerry, veterano de la guerra de Vietnam, pone un ejemplo: "Estado Islámico va a tener más miedo de él que de cualquier otro presidente, porque no van a saber lo que va a hacer con ellos, tal vez los bombardee o quizá no".

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AFP