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Varias personas se reúnen en el lugar de un ataque con un coche bomba cerca del puente de los Mártires de Bagdad, el 30 de mayo de 2017

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Tres atentados suicida con explosivos, en Bagdad y una ciudad al oeste de la capital, mataron a por lo menos 42 personas, en su mayoría iraquíes que salieron a la calle al suspender por la noche el ayuno y jubilados que cobraban sus jubilaciones.

La ola de atentados coincide con el avance de las fuerzas gubernamentales que tratan de expulsar a los yihadistas de Mosul, segunda ciudad del país.

Dos de los atentados fueron reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que resiste al avance de las tropas iraquíes en Mosul (norte), donde unos 200.000 civiles están atrapados en medio de los combates, lo que inquieta a las organizaciones internacionales.

Los ataques se produjeron durante el mes del ayuno musulmán, el ramadán, que suele estar empañado por atentados yihadistas en Irak.

El martes, poco después de la medianoche local, un kamikaze hizo explotar un coche bomba frente a una heladería en el barrio de Kerrada, en el centro de Bagdad, precisaron responsables de seguridad.

"El balance ha subido a 16 muertos y 75 heridos, incluyendo mujeres y niños", indicó uno de ellos.

Imágenes publicadas en redes sociales mostraban el devastador impacto de la explosión, que dejó la heladería rodeada de escombros.

El grupo EI reivindicó el ataque a través de su agencia de propaganda Amaq, señalando el blanco fue "una reunión de chiitas".

Brett McGurk, enviado de la coalición liderada por Estados Unidos, condenó el ataque. "Los terroristas del EI atacaron a familias y niños que disfrutaban tomando helados al aire libre. Seguimos respaldando a Irak contra estos malvados", tuiteó McGurk.

Unas horas después, un kamikaze hizo explotar un coche bomba no lejos del edificio principal del servicio de pensiones, cerca de un emblemático puente de la capital, señaló en un comunicado el mando de operaciones en Bagdad.

El atentado, también reivindicado por el grupo EI, dejó al menos 11 muertos y 40 heridos, según responsables.

- Muere un reportero -

Un tercer atentado se produjo en un puesto de control del Ejército iraquí en Hit, a unos 200 km al oeste de Bagdad, según fuentes del Gobierno. Al menos 15 personas, entre ellas cuatro soldados y un reportero, Souhaib al-Hiti, del canal Asiasat TV, murieron a causa de la explosión, que causó además 23 heridos.

Por otro lado, la ofensiva para retomar Mosul continuaba, con las fuerzas iraquíes y las (aéreas) de la coalición internacional liderada por Estados Unidos avanzando por el oeste de la ciudad.

Soldados, policías y fuerzas especiales tratan, desde la semana pasada, retomar tres barrios: Al Shifa, Al Saha y Al Zinjili, al norte de la ciudad vieja.

En Al Shifa, las tropas avanzan lentamente. "El problema es que hay cuatro o cinco hospitales en este barrio", declaró a la AFP el general Shaker Kazem Mohsen, que precisó que los militares tenían la costumbre de "tomarse su tiempo para evitar daños en infraestructuras y civiles".

Según él, los yihadistas recurren a "francotiradores y kamikazes" para repeler a las tropas, pues han perdido varios sitios de producción de armas.

Según la ONU, entre 180.000 y 200.000 civiles estarían atrapados en áreas de Mosul controladas por los yihadistas, la mayoría, en la Ciudad vieja.

La fuerza aérea iraquí lanzó octavillas que instaban a los habitantes a huir de las zonas de combate y de los barrios en manos de los yihadistas, pero el impacto que pueda tener un éxodo masivo en los próximos días preocupa a la ONU.

- Civiles en peligro -

"Probablemente, los civiles corran un riesgo mucho mayor en la actualidad, en las últimas fases (de las operaciones militares)", afirmó la coordinadora humanitaria de la ONU para Irak, Lise Grande.

"Los medicamentos son muy escasos, hay una importante escasez de agua potable y las reservas de alimentos son muy limitadas", explicó, agregando que "las familias que intentan escapar son a menudo blanco de los francotiradores".

Con el respaldo de la coalición internacional, las fuerzas iraquíes llevan a cabo desde mediados de octubre una ofensiva para reconquistar Mosul, que en junio de 2014 cayó en manos del grupo EI.

A finales de enero retomaron el control de la parte este de la ciudad y en febrero iniciaron el asalto de la parte occidental, de la que ya han conquistado casi el 90%, según el mando iraquí.

El acceso a "la ciudad vieja está completamente bloqueado por el sur y nuestras tropas están presentes en el norte y en el oeste", precisó un portavoz militar. La parte oriental está bordeada por el río Tigris.

En siete meses, 760.000 civiles abandonaron sus hogares, 150.000 de los cuales ya regresaron a sus casas, según Grande.

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