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un yemení fotografía una humareda en un campamento militar después de que los separatistas del sur tomaran el control de una posición progubernamental en el distrito de Dar Saad, en el norte de Adén, el 31 de enero de 2018

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"Durante tres días estuvimos cara a cara con la muerte". Los civiles yemeníes cuentan el calvario de esta semana en Adén, una ciudad transformada en un campo de batalla entre los separatistas y las fuerzas progubernamentales.

"La batalla comenzó aquí, en este barrio", explica a la AFP Awad Naser, habitante del barrio costero Jabal Hadid.

"Usaban todo tipo de armas. Bajamos a toda velocidad de nuestro apartamento de la tercera planta para refugiarnos en casa de nuestro vecino del primero. Los niños gritaban", añade.

Las fuerzas separatistas del sur de Yemen y las tropas leales al presidente Abd Rabbo Mansur Hadi se enfrentaron entre el domingo y el martes en combates que causaron al menos 38 muertos y 22 heridos, según el comité internacional de la Cruz Roja.

Antes estos dos bandos eran aliados en la lucha contra los rebeldes hutíes que controlan la capital, Saná, y varias regiones en el norte del país.

Los combates de esta semana en Adén, donde los separatistas ganaron terreno, hicieron surgir divisiones entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, dos pilares de una coalición que interviene en el país desde 2015 para restablecer la autoridad gubernamental y expulsar a los hutíes, apoyados por Irán.

Arabia Saudita apoya al presidente Hadi y los Emiratos entrenaron a una fuerza militar yemení considerada favorable al movimiento separatista.

"Teníamos miedo de que los aviones de la coalición intervinieran pero, afortunadamente, no fue el caso", afirma Awad Naser.

El jueves, unos emisarios militares saudíes y emiratíes hicieron idas y venidas entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas del Sur en un intento de estrechar filas.

En Dar Saad, en el norte de la ciudad, unos comerciantes atrapados entre dos fuegos cerraron sus establecimientos y un gran almacén ardió durante dos días. Otros sectores quedaron sin agua y electricidad.

- 'Aterrador' -

El jefe del gobierno Ahmed ben Dagher y varios ministros se encuentran en el interior del palacio presidencial, en el barrio de Crater, rodeados por las fuerzas separatistas.

Según varios testigos, muchas casas están acribilladas a balazos y hay civiles muertos y heridos.

"El asedio al palacio presidencial fue aterrador", explica Dunia Husein Farhan, estudiante de 22 años que vive en este barrio.

"Varios civiles fueron alcanzados por metralla de obuses. No tenían nada que ver con esta lucha. No había nadie para ayudarles, porque los bombardeos eran incesantes y las carreteras estaban cerradas".

Hisham Munir, habitante de Dar Saad, está furioso: "La guerra con los hutíes ya era demasiado. Estamos hartos. Ahora me entristece asistir a una guerra" entre sudistas.

El presidente Hadi es oriundo del sur de Yemen, al igual que su adversario, Aidarus al Zubaidi, a la cabeza de un "Consejo de transición del Sur", una autoridad paralela separatista.

Adén era la capital de Yemen del Sur, un Estado independiente, antes de la unificación con el Norte en 1990.

Hana Dajran, residente en el barrio de Khor Maksar, forma parte de las decenas de miles de civiles desplazados por la guerra e instalados en el Sur.

"Fuimos desplazados de Saná a Adén, en busca de seguridad", dice. "Y ahora nos topamos de frente con otro enfrentamiento interno", agrega.

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AFP