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Unos socorristas cortan unas barras de acero entre los desechos en Pedernales, la ciudad más afectada por el sismo en Ecuador, el 19 de abril

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Tres días después del devastador sismo que dejó 480 muertos en Ecuador, otros 1.700 seguían desaparecidos este martes, generando rabia e impotencia entre los sobrevivientes por la lentitud de los rescates a pesar de la movilización internacional.

En la costa del Pacífico, golpeada la noche del sábado por un terremoto de magnitud 7,8, el peor en 40 años, más de 900 socorristas, bomberos, médicos y especialistas de 20 países, entre ellos Colombia, Chile, México, Venezuela y España, continuaban buscando sin descanso personas atrapadas entre los escombros.

"54 personas han sido rescatadas con vida. Todo el esfuerzo ha valido de pena", dijo el presidente Rafael Correa, durante un recorrido por la devastada región.

Sin embargo, las víctimas se desesperaban por la demora en la remoción de restos mientras el olor de los cuerpos en descomposición se vuelve más intenso.

"El rescate ha sido muy lento y se han perdido vidas valiosas. Nosotros, los familiares, hemos estado aquí desde el sábado por la noche", exclamó Pedro Merro, cerca del mercado municipal de Manta, una ciudad de 250.000 habitantes muy afectada por la catástrofe.

Luis Felipe Navarro, propietario de un edificio en ruinas, está convencido de que aún hay personas vivas en el amasijo de hormigón y acero. "He recibido mensajes a mi teléfono. Me dicen que hay diez en una especie de cavidad. Pero los equipos de rescate no me escuchan".

Según los últimos balances oficiales, al menos 480 personas murieron, otras 4.605 están heridas y unas 1.700 siguen desaparecidas tras el violento terremoto. "Tenemos 2.000 registros de personas que están siendo buscadas, pero ya hemos encontrado a 300", informó a periodistas el viceministro del Interior, Diego Fuentes.

Ciudadanos británicos, dominicanos, colombianos, canadienses y cubanos se encuentran entre los fallecidos, según la cancillería, cuya línea telefónica abierta las 24 horas ha recibido unas 1.700 llamadas diarias de quienes buscan a sus seres queridos.

- Reconstruir "tomará dos, tres años" -

"Está muy duro, pero estamos saliendo adelante", dijo Correa a la AFP durante un recorrido por Manta en la que entregó agua y víveres a los damnificados, a quienes trató de tranquilizar.

"En 25 minutos nos llegan miles de raciones más. Un poco de paciencia", dijo, megáfono en mano, acercándose luego a animar al joven Jonathan Espinosa, de 18 años, que se perforó la vesícula biliar cuando salió corriendo de su casa en medio del temblor.

El mandatario ha advertido que la reconstrucción será larga y costosa. "Son 600 millones de dólares que están activados ya para atender esta emergencia. Sin embargo, les insisto, esto tomará dos, tres años y costará mucho más", señaló Correa a periodistas.

"Las pérdidas son multimillonarias. Yo calculo a grosso modo 2.000, 3.000 millones de dólares, dos puntos o tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB)", dijo.

El sismo dejó unos 800 edificios derruidos, 600 edificaciones afectadas, y varias carreteras reventadas e infraestructuras colapsadas en zonas turísticas.

El gobierno ecuatoriano contará con líneas de financiamiento del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras instituciones, así como ayuda material y humana de varios países vecinos y de España.

- 150.000 niños afectados -

En Pedernales, un balneario 180 km al norte de Manta y epicentro del terremoto que dejó la ciudad de 60.000 habitantes destruida como zona de guerra, el coronel de policía Olmedo Vallejo entregaba ayuda en el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), instalado en el estadio de fútbol local y donde también funciona una improvisada morgue.

"Son kits de 10 piezas de ropa de hombre y 10 de mujer, adultos y niños, por familia", explicó a la AFP, añadiendo que temprano se distribuyó banano, naranja, agua y galletas, y también papel higiénico y pañales.

"Venimos a pedir comida, pero no hay, ya han repartido las raciones", comentó a la AFP Gema Guillén, madre de tres hijos que perdió la casa y cuya familia "está durmiendo en la tierra".

Según Unicef, unos 150.000 niños fueron afectados por el sismo.

Centenas de réplicas de diferente magnitud se han sentido desde el sismo del sábado, y los expertos esperan que continúen en los próximos días en este país declarado "en estado de excepción".

Uno de esos temblores, que se han sucedido a lo largo de la costa hasta la frontera con Colombia, fue de magnitud 5,9 y se sintió levemente en Quito. Pero los rescatistas, "héroes" según Correa, siguen igual buscando sobrevivientes.

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AFP