El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, lucha por aferrarse a su mayoría parlamentaria en la última semana de una apretada campaña de cara a las elecciones generales del 21 de octubre.

Las últimas encuestas marcaron una igualdad en las intenciones de voto entre los liberales y los conservadores, liderados por Andrew Scheer.

Con solo el 32% de apoyo cada uno, ninguno de los dos partidos está en posición de ganar los 338 escaños necesarios para lograr una mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes.

Quien alcance una mayoría relativa de votos deberá buscar el respaldo de uno o más partidos menores para formar el próximo gobierno.

"Desde la década de 1980 no he visto una campaña electoral en la que los dos partidos principales estén tan cerca y ninguno de los dos haya logrado cautivar a los votantes", dice Christian Bourque, de la firma de encuestas Leger.

"El apoyo a los liberales está cerca de su mínimo histórico, lo que significa que Trudeau no ha podido convencer a suficientes votantes progresistas para que se queden con él", señala a la AFP.

"Mientras tanto, los conservadores no han podido atraer a los votantes centristas (más allá de su base)", detalla.

La falta de un tema aglutinador, sostiene, ha sido problemática para todos los partidos en esta elección, pero más aún para los dos principales que se han alternado en el gobierno desde 1867.

"Los partidos tradicionales están luchando por cautivar, inspirar y motivar a los votantes a salir y votar", asegura Bourque.

Los liberales, que ganaron 184 escaños en las últimas elecciones con el 40% del voto popular, contra 99 escaños de los conservadores, han tratado de hacer de la acción climática un tema clave en esta ocasión.

- Ataques personales -

Trudeau defiende su gestión: introducción de un impuesto al carbono para frenar el calentamiento global, una economía fuerte con un desempleo particularmente bajo y nuevos pactos comerciales con Europa y las naciones del Pacífico, así como con Estados Unidos y México.

Mientras tanto, los conservadores prometen medidas de austeridad para volver a un presupuesto equilibrado dentro de cinco años.

Trudeau ha acusado a Scheer y a los conservadores de fomentar "políticas de miedo y división" y de planear secretamente recortar miles de millones en gastos sociales y de infraestructura.

Scheer ha replicado que Trudeau es un "mentiroso compulsivo", "un falso y un fraude" y criticó su intromisión en el juicio penal al gigante de la ingeniería SNC-Lavalin y el despido del primer fiscal general indígena del país "por no aceptar su corrupción".

La desilusión con Trudeau, sin embargo, en lugar de ayudar a Scheer ha impulsado a los Nuevos Demócratas, que también se beneficiaron de las buenas actuaciones de su novato líder Jagmeet Singh en los debates entre los candidatos.

También en su flanco izquierdo, Trudeau ha tenido que lidiar con las críticas del Partido Verde por un proyecto de oleoducto y con la reactivación del separatista Bloc en la provincia clave de Quebec.

Durante la última semana de campaña, la predicción de Bourque es que todos los partidos intensificarán los ataques personales a los líderes rivales.

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