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El presidente estadounidense, Donald Trump, en una reunión sobre la reforma sanitaria en la Casa Blanca, en Washington el 23 de marzo de 2017

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El presidente estadounidense, Donald Trump, enfrenta este jueves una verdadera prueba de fuego en el Congreso, donde espera poder salvar del hundimiento a su polémica propuesta de reforma del sistema de seguros de atención médica.

El proyecto que reforma el sistema comenzará a ser debatido en la noche del jueves por la Cámara de Representantes del Congreso, pero la sesión probablemente termine en las primeras horas del viernes.

La votación coincide con el séptimo aniversario de la adopción del sistema vigente de seguros médicos, que desde entonces es conocido como Obamacare, en referencia a su principal impulsor, el expresidente Barack Obama.

"Vamos a borrar Obamacare" y "Obamacare es un completo desastre" fueron dos de las frases más repetidas por Trump durante su exitosa campaña electoral, pero ahora su gobierno tendrá que convencer a sus aliados republicanos, que controlan el Congreso, para aprobar otra ley en su lugar.

La aprobación de la nueva ley -que la Casa Blanca evita a toda costa bautizar aunque la prensa ya la llama simplemente 'Plan Trump'- parece en principio extraordinariamente difícil por las claras resistencias que suscita, inclusive dentro de las propias filas del bloque conservador.

- Cerrar filas -

La oposición del Partido Demócrata, que defiende con uñas y dientes la continuidad del Obamacare, era ya esperada, aunque al ser minoría en las dos cámaras difícilmente podrá torcer el rumbo de la discusión.

Por eso, el principal problema del nuevo presidente es conseguir una aparentemente difícil unidad del Partido Republicano en torno a su proyecto de reforma para cumplir con su promesa de pasar la página del Obamacare.

Trump necesita el voto de una mayoría de los 435 congresistas.

En líneas generales, el bloque republicano está dividido en dos corrientes.

La primera, la más alineada con Trump, considera que el plan es lo que el país necesita para superar el modelo Obamacare.

Una segunda corriente, más ortodoxa, se opone al proyecto por considerar que no es lo suficientemente conservador y que mantiene aspectos importantes del Obamacare.

- Cautela y resistencia -

En el medio, una parte importante de los legisladores republicanos asume un discurso de cautela porque unos estudios indican que la nueva ley podría dejar a 14 millones de personas sin ninguna protección médica, un escenario que consideran explosivo para las próximas elecciones legislativas parciales de 2018.

"Sigo oponiéndome a esa ley. Creo que es peor que Obamacare", dijo este jueves a la prensa el legislador republicano Thomas Massie. Otro republicano, Mike Lee, parecía no tener dudas: "la votación fracasará". Un legislador republicano considerado moderado, Charlie Dent, también adelantó que votaría en contra.

En este contexto, Trump convocó este jueves una reunión de urgencia en la Casa Blanca con líderes republicanos para tratar de hallar un terreno común y evitar así que el proyecto se hunda.

El legislador Mark Meadow, representante del grupo más conservador, salió de esa reunión afirmando que las negociaciones continuarían "de buena fe", aunque predijo un fracaso del proyecto si no había concesiones de todas las partes involucradas.

Al momento en que esas negociaciones eran mantenidas "no hay votos suficientes" para que el proyecto sea aprobado, dijo Meadow.

En un mensaje en la red Twitter, Trump formuló un llamado a sus electores: "Contacten a sus legisladores y díganles que apoyan la ley", escribió.

- Alerta de Obama -

En este escenario de incertidumbre el expresidente Obama rompió su silencio. En una nota oficial emitida este jueves por el séptimo aniversario de la aprobación de la ley conocida como Obamacare, formuló una clara advertencia: cualquier cambio a esa ley debe ser para mejorarla, no para dejar más personas sin cobertura médica.

"Nuestro punto de partida debería ser que cualquier cambio a nuestro sistema de salud sea para mejorarlo, y no hacerlo peor para millones de trabajadores estadounidenses", expresó el antecesor de Trump.

"Después de un siglo de conversaciones, décadas de intentos y un año de debate partidario, nuestra generación tuvo éxito. Finalmente declaramos que en Estados Unidos el cuidado de salud no es un privilegio para pocos, sino un derecho de todos", apuntó.

Y en cada oportunidad insistió en que era necesario "seguir construyendo a partir de esa legislación".

AFP