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El presidente de EEUU, Donald Trump, sale del Air Force One a su llegada el 3 de julio de 2017 a la base aérea de Andrews, en Maryland

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Fue uno de los estribillos de Donald Trump durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de EEUU: "Vamos a tener una estupenda relación con Putin y con Rusia".

Ahora, ante las denuncias de que Moscú lo ayudó a llegar a la Casa Blanca, Trump sostendrá finalmente un encuentro con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, con potencial peligro para el mandatario estadounidense.

Las conversaciones tendrán lugar a última hora del viernes al margen de la cumbre del G20 en Hamburgo, al norte de Alemania.

No debería haber escasez de temas que discutir, incluyendo los conflictos en Siria y Ucrania, el programa nuclear de Corea del Norte y los esfuerzos para combatir el terrorismo.

Pero el principal desafío para Trump será cómo mejorar los lazos con Putin sin parecer suave con un hombre al que las agencias de inteligencia estadounidense acusan de haber supervisado un enorme esfuerzo para influenciar los resultados de las elecciones de EEUU de 2016.

"Trump debe ser cortés, pero también firme y no mostrarse demasiado amigable", dijo Michael O'Hanlon, un experto en asuntos rusos de la Brookings Institution.

"Si quiere mejorar las relaciones EEUU-Rusia, debe primero expresar la gravedad de sus preocupaciones por el reciente comportamiento ruso. De lo contrario, Putin puede pensar que es un pusilánime, y el Congreso se opondrá a la política de Trump hacia Rusia", estimó.

La sorpresiva victoria de Trump en las elecciones de noviembre avizoró una mejora en los lazos entre Moscú y Washington. Pero esas relaciones, que se habían congelado durante el gobierno de Barack Obama, bajaron aún más su temperatura. Y el apoyo de Rusia al régimen sirio de Bashar al Asad ha generado mucha tensión.

Moscú enfureció cuando el Gobierno de Trump lanzó un ataque con misiles de crucero contra las fuerzas sirias en abril, en represalia por lo que Washington consideró un ataque con armas químicas por parte del régimen de Asad contra civiles.

Moscú canceló las conversaciones entre diplomáticos rusos y estadounidenses que se habían fijado para el mes pasado ante la decisión de Washington de endurecer las sanciones impuestas por la ocupación rusa de Crimea y su injerencia en Ucrania.

Y la investigación del FBI acerca de si el equipo de campaña de Trump coludió con Moscú -algo que el mandatario estadounidense descarta como "noticias falsas"- ha complicado aún más las cosas.

Trump aún debe devolver dos complejos diplomáticos rusos en Maryland y Nueva York que fueron incautados en diciembre, aún durante el gobierno de Obama, a medida que emergían evidencias de la injerencia rusa en la campaña.

Pero pese a que los presagios para el encuentro no son los mejores, ambas partes parecen deseosas de lograr un progreso.

- "Relación constructiva" -

Yuri Ushakov, un alto asesor de Putin, dijo que la reunión sería crucial para la estabilidad internacional y que era de interés para ambas partes "romper el presente 'impasse' en las relaciones bilaterales".

HR McMaster, el asesor de Seguridad Nacional de Trump, dijo por su parte que no había una agenda predeterminada para las conversaciones y que el principal objetivo era forjar "una relación más constructiva", aunque también reclamar a Moscú por su "comportamiento desestabilizador".

Trump y Putin podrían entrar en terreno común cuando aborden el combate contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), cuyos últimos bastiones -Mosúl, en Irak, y Raqa, en Siria- parecen estar a punto de colapsar.

Pero el mandatario estadounidense, un novato en materia política y diplomática, se reunirá con un líder que está en el poder hace casi dos décadas.

El presidente estadounidense se vio en una situación embarazosa en mayo cuando se lo acusó de revelar información de inteligencia sensible al canciller ruso, Sergei Lavrov, durante una reunión en la Casa Blanca.

Para O'Hanlon, lo mejor que se podría esperar del encuentro del viernes es un leve deshielo en las relaciones y que ambos líderes revelen tener química entre ellos, pese al contexto tóxico.

"No puedo imaginar ningún tema en el que realmente puedan lograr un gran avance, dado lo envenenados que se encuentran los vínculos" bilaterales, dijo.

"Por lo tanto, espero que por lo menos puedan empezar a desarrollar una relación personal que tal vez permita que en la próxima conversación puedan adentrarse en el conflicto sirio, porque no hay mucho tiempo que perder", indicó.

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AFP