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El aspirante republicano Donald Trump (C), saluda a sus partidarios al llegar a dar un discurso tras su victoria en la primaria de Indiana, el 3 de mayo en Nueva York

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Donald Trump tuvo su revancha. Menos de un año después de su rimbombante entrada en la carrera a la Casa Blanca, el multimillonario estadounidense se convirtió en el candidato natural del Partido Republicano para las presidenciales de noviembre, capitalizando la cólera del electorado.

Hace 11 meses, nadie le daba la menor posibilidad, pero a golpe de declaraciones chocantes, Trump cambió el curso de la campaña, hizo explotar lo políticamente correcto y se impuso como el candidato republicano indiscutido, pese a la oposición de su partido.

El extravagante magnate, de 69 años, que hizo su fortuna en la construcción, nunca ha ocupado un cargo público. Hasta que anunció su candidatura, su nombre era solo sinónimo de torres y casinos, matrimonios y divorcios de farándula, y 'El Aprendiz', el programa de telerrealidad del cual era el animador estrella.

Pero este populista, que ya había ojeado una carrera hacia la Casa Blanca, se ha revelado como un animal político formidable, dueño de un sobredimensionado ego, tan evidente como su inverosímil cabellera amarilla.

Osa decir de todo, y en ocasiones dice cualquier cosa. Con un instinto temible, golpea donde más duele. No duda de nada.

Insulta a las mujeres, mexicanos, musulmanes y, sin embargo, su aparente cruda honestidad, desafío a la corrección política y un desdén hacia la clase política lo mantienen en la cima de los sondeos desde que lanzó su candidatura en junio pasado.

Si es elegido a la Casa Blanca, promete construir un muro en la frontera mexicana, pagado por México, para combatir la inmigración irregular. También quiere expulsar de Estados Unidos a los 11 millones de inmigrantes indocumentados, en su mayoría de origen latinoamericano.

- Cerrar el país a musulmanes -

Frente al terrorismo, habla de prohibir la entrada de los musulmanes a Estados Unidos. Afirma que "destruirá" al grupo yihadista Estado Islámico y "tomará el petróleo".

El presidente ruso, Vladimir Putin, es un "líder", dice elogiosamente. El "concepto de calentamiento global fue creado por los chinos", denuncia.

Es carismático, brutal y se imagina que es el salvador de Estados Unidos, a su juicio un país moribundo y convertido en el chiste del mundo.

Miles de estadounidenses, afectados por la globalización y que se sienten traicionados por las élites políticas, acuden a sus mitines. Impecablemente vestido, Trump llega en su Boeing 757, rotulado en letras gigantes con su nombre.

Denuncia a los "idiotas" que dirigen el país, atiza los miedos y promete "hacer a Estados Unidos grande de nuevo", su eslogan de campaña.

Por doquier lanza insultos a sus rivales: Ted Cruz es un tipo "desagradable", que "a nadie le cae bien", un mentiroso que flirtea con Wall Street. Jeb Bush es "realmente patético" y "falso".

Hillary Clinton, invitada a su boda, "miente como una loca" y "fue vergueada" por Obama en 2008, dice sin tapujos. Bernie Sanders es un "desastre"

Maestro de la hipérbole, juega con estadísticas y sus promesas carecen generalmente de planes concretos. Pero siempre sale ganando: sus declaraciones belicosas le aseguran una enorme cobertura mediática con la que los otros candidatos solo sueñan.

Incapaz de encontrar una alternativa a Trump, la dirigencia del partido terminó por apoyar su candidatura después de su claro triunfo el martes en Indiana ante Ted Cruz, quien abandonó la campaña.

"Oportunista político", "charlatán", "egocéntrico", denunciaron recientemente las plumas conservadoras en un número especial de la revista National Review. Es una "amenaza".

- Lucha libre y modelos -

Nacido en Nueva York, fue el cuarto de cinco hijos de un importante promotor inmobiliario neoyorquino. Tras estudiar comercio, se unió a la empresa familiar en 1968. Su padre le ayudó en sus inicios con un "pequeño préstamo de un millón de dólares".

Su fortuna es objeto de debate. Trump divulgó que tiene más de 10.000 millones de dólares, pero la revista Forbes insiste en que es menos de la mitad.

Su carrera ha tenido tropiezos, incluyendo decenas de procesos judiciales sobre sus negocios. Entre 1991 y 2009, cuatro de sus casinos y hoteles cayeron en bancarrota.

Seguidor de la lucha libre, ha escrito populares libros sobre negocios y hasta 2015 fue copropietario de los concursos Miss Universo y Miss Estados Unidos.

Inscrito como demócrata hasta 1987 y republicano hasta 1999, desde entonces Trump ha oscilado entre los dos partidos, e incluso fue por un tiempo independiente.

Abandonó sus viejas posturas liberales sobre las armas y el aborto, y ahora abraza a la derecha del Partido Republicano.

Trump tiene cinco hijos, tres con su primera esposa, la exmodelo checa Ivana, de la cual se divorció agriamente en 1992; una hija con su segunda esposa, la actriz Marla Maples; y un hijo con su esposa actual, Melania, una exmodelo eslovena. También tiene siete nietos.

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AFP