El presidente estadounidense, Donald Trump, visitó este miércoles una planta de fabricación de computadoras Apple en Texas (sur) en lo que supone una tregua entre la Casa Blanca y Silicon Valley, y un insólito gesto de amistad del millonario republicano hacia el director ejecutivo de la compañía "de la manzana", Tim Cook.

"Es una persona muy especial en lo que respecta a este país", dijo Trump hablando al lado de Cook mientras recorría la fábrica de computadoras Mac Pro en la ciudad de Austin. En ese sentido destacó que el ejecutivo ha hecho un "gran trabajo".

La visita permitió al magnate la oportunidad de elogiar la fabricación estadounidense y dar un paso atrás, al menos temporalmente, en su diatriba contra las grandes empresas de tecnología por apelar a la producción en el exterior.

Trump elogió lo que dijo que era un "producto increíble que está hecho aquí", en Estados Unidos.

"Cuando construyes en Estados Unidos no tienes que preocuparte por las tarifas", dijo, refiriéndose a las que pagan los productos ingresados desde China en el marco de la áspera guerra comercial que mantiene su gobierno con el gigante asiático.

- Lazos conflictivos -

El buen vínculo entre Trump y Cook contrasta con el trato que el presidente dispensa a otros gigantes de esa industria y con las grandes diferencias que mantienen sobre temas como comercio e inmigración.

Cook, que apoyó en 2016 a la candidata demócrata Hillary Clinton, ha sido "muy diplomático", dijo Roger Kay, analista de Endpoint Technologies Associates.

De esa forma, el sucesor de Steve Jobs ha esquivado los desbordes de Trump. "No es que esté diciendo 'Amo a Trump', pero no está diciendo 'Odio a Trump'", explicó Kay.

Mientras que Apple ha reconocido que pagó aranceles impuestos por la actual administración a bienes importados desde China, la empresa creadora del famoso iPhone ha evitado hasta ahora un gran impacto de la guerra comercial entre las dos potencias económicas mundiales.

- Una relación pragmática -

Trump, que acusa de "tendenciosas" a las redes sociales y ha sido especialmente crítico del CEO de Amazon, Jeff Bezos, a quien acusa de utilizar la compra del diario The Washington Post con fines políticos, ha tenido en cambio elogios para el jefe de Apple.

"Otras compañías contratan asesores muy caros", dijo Trump en agosto. "Pero el único que me llama es Tim Cook. Me llama cada vez que hay un problema", acotó.

Trump, que una vez se refirió a Cook como "Tim Apple", parece estar forjando una relación de amistad con él, aunque de vez en cuando le critica. Luego de la salida de los nuevos iPhones sin botón de comando, Trump escribió: "Para Tim: El Botón en el IPhone era MUCHO mejor que el Swipe! (deslizar el dedo sobre la pantalla)".

Según el diario The Wall Street Journal, la relación entre ellos se ha cultivado a través de Ivanka, hija del presidente, y su marido Jared Kushner, ambos asesores de Trump.

Aparentemente, Trump suavizó algunas de sus posturas arancelarias cuando escuchó el argumento de Cook de que castigar a Apple resultaría beneficioso para rivales como Samsung.

Pero esta amistad también plantea riesgos, especialmente en Silicon Valley, donde el presidente no goza precisamente de popularidad, dice Bob O'Donnell, un analista de Technalysis Research.

"Creo que para algunas personas que son fanáticas de Apple y no les gusta Trump lo encuentran un poco desconcertante", dijo O'Donnell.

Pero Kay, el analista de Endpoint Technologies Associates, dijo sin embargo que los empleados y los clientes de la marca entienden las necesidades de la empresa, y que los esfuerzos de Cook pueden terminar beneficiando a todo el sector.

"Si le pone una cara humana a Silicon Valley, eso podría darle a Trump una visión un poco diferente", expresó.

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