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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera por la llegada del primer ministro italiano Paolo Gentiloni para una reunión en la Casa Blanca, el 20 de abril de 2017

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Pese a los esfuerzos por involucrar a China con su política frente a Pyongyang, Donald Trump ve cada vez más cerca la situación que había prometido evitar: una Corea del Norte dotada de misiles nucleares capaces de alcanzar territorio de Estados Unidos.

"Eso no va a pasar", había declarado el presidente estadounidense el 2 de enero pasado, al hablar sobre la perspectiva de que Corea del Norte se dotara de un misil nuclear intercontinental.

Pero Pyongyang realizó este martes el ensayo de un misil balístico de rango intermedio, según el Pentágono, capaz de alcanzar Alaska según algunos especialistas.

La duda reside actualmente en la capacidad del régimen de dotar a sus misiles de una bomba nuclear suficientemente pequeña y protegida, pero eso es sólo una cuestión de tiempo, coincidieron los expertos y el Pentágono.

A pesar de la firmeza que Donald Trump ha mostrado sobre este tema, no parece poder encontrar la manera de detener el avance en materia nuclear del régimen de Pyongyang.

El gobierno de Estados Unidos contaba con que China, el único gran socio internacional de Corea del Norte, presionara al régimen.

Sin embargo, el presidente de Estados Unidos no oculta su frustración con respecto al papel de Pekín.

"Tal vez China haga un gesto fuerte respecto a Corea del Norte para acabar con esta tontería de una vez por todas!", tuiteó Trump.

Según el New York Times, el presidente Trump advirtió el domingo por la noche al presidente chino, Xi Jinping, que Estados Unidos se prepararía para actuar solo.

Las medidas estadounidenses podrían consistir en sancionar a las empresas chinas, especialmente a los bancos, que mantengan relaciones comerciales con Corea del Norte.

La semana pasada, Washington adoptó por primera vez este tipo de medidas.

Al mismo tiempo, el Pentágono continua trabajando en las opciones militares contra el régimen de Pyongyang, pese al riesgo de provocar un gran conflicto en la península coreana.

- Objetivos menos ambiciosos -

El presidente "nos ha pedido preparar una serie de opciones, incluidas las militares", recordó esta semana el general H.R. McMaster, consejero de seguridad nacional de Trump.

Pero "nadie quiere llegar a eso", ya que todo el mundo entiende que hay un "severo peligro para la población de Corea del Sur, tomada como rehén" por los cañones y misiles norcoreanos, explicó.

Una guerra sería "catastrófica", "e incluiría muy probablemente a Japón", advirtió por su parte Jim Mattis, secretario de Defensa de Estados Unidos.

Para varios expertos estadounidenses, Washington no tiene otra opción actualmente que tomar nota de los progresos de Pyongyang y buscar objetivos menos ambiciosos que simplemente pedirle que abandone su programa de misiles nucleares.

"La ventana para negociar actualmente una península coreana libre de armas nucleares", el tradicional objetivo de Estados Unidos, "está cerrada", dijo a la AFP Jeffrey Lewis, investigador del Instituto de Estudios Internacionales de Middlebury, con sede en California.

Washington debería tomar nota de los progresos de Corea del Norte y tratar de "reducir la tensión" con Pyongyang fortaleciendo la política de "disuasión", añadió el académico.

"Es inútil presionar para impedir el paso de un umbral que ya fue cruzado", añadió Adam Monte, un experto del Center for American progress en Washington.

"Lo mejor que podemos esperar ahora es disuadir, contener, restringir" al régimen de Pyongyang y en el "largo plazo, reformarlo", señaló Adam Mount en Twitter.

Por su parte, Moscú y Pekín han pedido gestos de buena voluntad tanto de Pyongyang como de Washington para aliviar las tensiones.

Estas dos naciones consideran que Corea del Norte debería declarar una moratoria de sus ensayos nucleares y lanzamientos de misiles, mientras que Estados Unidos tendría que detener sus ejercicios militares en la península, así como retirar el sistema antimisiles THAAD instalados en Corea del Sur.

Donald Trump, Xi Jinping y Vladimir Putin estarán presentes el viernes en la cumbre del G20 en Alemania.

AFP