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El presidente estadounidense Donald Trump (I) y su asesor estratégico Steve Bannon abordaron el Air Force One en el aeropuerto internacional Palm Beach en Florida, el 5 de marzo de 2017

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El presidente estadounidense, Donald Trump, apartó finalmente el viernes a Steve Bannon, su polémico y ultraconservador asesor estratégico, para tratar de salir del enredor en el que se metió por su ambigüidad con la extrema derecha tras la violenta manifestación de supremacistas blancos.

Bannon, exjefe del portal ultraconservador Breitbart News y virulento crítico del "establishment" y "élites", permaneció algo más de seis en su puesto de la Casa Blanca.

Su partida --que marca una de las semanas más catastróficas de la administración Trump-- permite al mandatario enviar un mensaje a los miembros de su gobierno, parte del sector republicano y la opinión pública, exasperados por sus vaivenes, a pesar de que prometió un "nuevo orden político".

Pero también levanta muchas preguntas sobre el papel que pretende jugar ahora quien fuera una figura central en la exitosa y atípica campaña electoral de Trump.

Bannon, que retomó sus funciones en Breitbart News, aseguró que no tiene intención de permanecer en silencio.

"Si hay alguna confusión por ahí, permítanme aclararla: me voy de la Casa Blanca para ir a la guerra por Trump contra sus oponentes, en el Capitolio, en los medios de comunicación y en las corporaciones estadounidenses", dijo en una entrevista con Bloomberg News.

La Casa Blanca anunció su partida --un rumor que fue tomando fuerza en las últimas semanas-- en un escueto mensaje. "El jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, y Steve Bannon, han acordado que hoy (viernes) sería el último día de Steve" en sus funciones.

Su salida ocurre en medio de las duras críticas a Trump, tanto de demócratas como de republicanos, por culpar por igual a supremacistas blancos y antifascitas de los disturbios de Charlottesville (Virginia, este) el pasado fin de semana, que dejaron una mujer muerta.

- "Retórica del odio"-

Nancy Pelosi, líder demócrata en la Cámara de Representantes, saludó la marcha de Bannon, pero recordó que "no borra el historial de Donald Trump de impulsar puntos de vista racistas y promover políticas repulsivas".

Los pesos pesados ​​del Partido Republicano no fueron menos duros con el presidente.

Mitt Romney, ex candidato presidencial, dijo que este es "un momento decisivo" para Trump y lo conminó a pedir disculpas, acusándolo de haber animado a racistas y minorías desesperadas.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, pareció incluso criticar al mandatario, al condenar inequívocamente el racismo. "El odio no es un valor estadounidense", subrayó.

James Murdoch --hijo del magnate Rupert Murdoch, amigo cercano de Trump y director ejecutivo de Fox News, la cadena que llegó al poder al mandatario-- denunció la "retórica de odio" del presidente, señalando que guardar silencio sería ser cómplice.

Más simbólicamente, la madre de Heather Heyer, la mujer de 32 años asesinada por un simpatizante neonazi en Charlottesville, dijo públicamente que se negó a hablar con el presidente estadounidense, que quiso transmitirle personalmente sus condolencias.

El multimillonario Carl Icahn, propietario del grupo Icahn Enterprises, renunció a su cargo de asesor económico de Trump, siguiendo el ejemplo de un gran número de empresarios.

- "Difícil de reemplazar" -

Tras la partida de Sean Spicer y de Reince Priebus, portavoz y jefe de gabinete de la Casa Blanca respectivamente, la salida de Bannon completa la profunda renovación del equipo que se instaló el 20 de enero en el 1600 de la avenida Pensilvania.

Los expertos lo ven como una oportunidad para que Kelly, un general retirado del cuerpo de Marines, afirme su poder y ponga orden al caos.

Antiguo banquero de Goldman Sachs que creció en una familia obrera de tendencia demócrata, Bannon puso Breitbart News al servicio de un movimiento de extrema derecha estadounidense llamado "alt right".

A comienzos de la semana, el propio Trump dio a entender que su consejero estaba en una mala posición. "A mí me gusta el señor Bannon, es un amigo (...) es una persona de bien, no es un racista", llegó a decir.

Según reportes de medios, en las últimas semanas el asesor habría provocado la ira del presidente al propiciar innumerables filtraciones a la prensa para dañar a facciones rivales dentro de la Casa Blanca.

Su salida decepcionó al polémico Nigel Farage, exlíder del partido eurófobo UKIP y una de las caras visibles de la exitosa campaña a favor del Brexit en junio de 2016.

"Lamento mucho ver irse a mi amigo Steve Bannon. Su inteligencia política será difícil de reemplazar", tuiteó.

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AFP