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La base del monumento a las mujeres confederadas de Maryland, en Baltimore, tras la remoción de su estatua el 16 de agosto de 2017

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Donald Trump, cuestionado dentro y fuera de Estados Unidos por no condenar enfáticamente hechos de violencia racial, atizó el jueves la polémica al deplorar la remoción de estatuas de personajes que apoyaron la esclavitud, renovando el rechazo en sus propias filas.

Ajeno a las críticas tras una explosiva rueda de prensa el martes, en la que culpó por igual a supremacistas blancos y antirracistas de los violentos disturbios en Charlottesville, el presidente estadounidense consideró una "tontería" el retiro de monumentos de figuras de la Confederación sureña, contraria a abolir la esclavitud y perdedora en la Guerra de Secesión (1861-65).

"Es triste ver la historia y la cultura de nuestro gran país haciéndose trizas con la remoción de nuestras hermosas estatuas y monumentos", escribió Trump en Twitter, lamentando la pérdida de "belleza" que no podrá ser reemplazada "equiparablemente".

"No puedes cambiar la historia, pero puedes aprender de ella. Robert E. Lee, Stonewall Jackson -- ¿quién es el siguiente, Washington, Jefferson? ¡Qué tontería!", continuó, en alusión a las estatuas de los generales confederados Lee y Jackson, cuya remoción ha estado en el ojo del huracán.

Trump ya se había referido a los padres fundadores estadounidenses el martes, cuando recordó que tanto George Washington como Thomas Jefferson eran propietarios de esclavos y se preguntó si por eso se debían derribar sus estatuas.

La preservación de estas obras se ha convertido en bandera de supremacistas blancos, neonazis y grupos como el Ku Klux Klan (KKK), que el sábado marcharon por la ciudad de Charlottesville contra los planes de retirar una estatua del general Lee.

La protesta terminó en tragedia cuando un simpatizante neonazi embistió con su vehículo a una multitud de contra-manifestantes, matando a una mujer de 32 años y dejando a otras 19 personas heridas.

Trump tardó 48 horas en condenar los hechos, pero un día después afirmó en una improvisada e incoherente conferencia de prensa que había "gente muy buena" en ambos lados.

- Fuera del Capitolio -

Propios y ajenos lo fustigaron por su retórica complaciente con la extrema derecha. Pero este jueves, políticos republicanos cuestionaron incluso su idoneidad para gobernar.

"El presidente todavía no ha podido demostrar la estabilidad ni algunas de las competencias que necesita demostrar para tener éxito", dijo el senador Bob Corker, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

Tim Scott, único republicano afroamericano en el Senado, cuestionó el liderazgo de Trump luego de su respuesta a Charlottesville. "Lo que queremos ver de nuestro presidente es claridad y autoridad moral", dijo.

Por su parte, Nancy Pelosi, líder demócrata en la Cámara de Representantes, pidió que las estatuas confederadas sean retiradas del Capitolio.

"No hay lugar para celebrar la violenta intolerancia de los hombres de la Confederación en los sagrados pasillos del Capitolio de Estados Unidos", dijo.

Desde el exterior, sin comentar las controvertidas declaraciones de Trump, su par francés Emmanuel Macron se refirió al tema en un tuit, en el que se declaró "junto a los que combaten el racismo y la xenofobia. Nuestro combate común, ayer y hoy. #Charlottesville".

El jefe de la diplomacia alemana, Sigmar Gabriel, fue más lejos y denunció el "enorme error" de Trump al no distanciarse claramente de los neonazis después de lo ocurrido en Charlottesville. Además, recordó que el estratega de Trump, Steve Bannon, es "cercano" a la extrema derecha.

El controvertido consejero, tildado por varios sectores de ser un supremacista blanco a pesar de sus reiteradas negativas, salió por su parte a defender al mandatario.

"El presidente Trump, al preguntar, '¿Dónde termina todo esto? Washington, Jefferson, Lincoln' - se conecta con el pueblo estadounidense sobre su historia, cultura y tradiciones", dijo al diario The New York Times.

Una encuesta de NPR/PBS NewsHour/Marist reveló el jueves una mayoría de estadounidenses (62%) está de acuerdo con mantener como símbolos históricos las estatuas de los protagonistas de la guerra civil asociadas con la defensa de la esclavitud.

Según la ONG Southern Poverty Law Center (SPLC), especializada en movimientos radicales y derechos civiles, hay más de 1.500 símbolos confederados en el espacio público de Estados Unidos, la mayoría en el sur.

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AFP