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El presidente estadounidense, Donald Trump, almuerza con los líderes de la Cámara de Representantes y del Senado el 1 de marzo de 2017 en la Casa Blanca, en Washington

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El presidente Donald Trump tranquilizó a los republicanos y a una parte de los ciudadanos estadounidenses en su primer discurso ante el Congreso, aunque todavía tiene que explicar los detalles más importantes de su plan de Gobierno.

"Fue un discurso muy muy fuerte", aseguró el senador Ted Cruz, rival de Trump en las primarias, en una entrevista con el canal MSNBS este miércoles. "Fue distinto al discurso de investidura, en parte porque lleva seis semanas en el cargo", reflexionó.

"Este presidente fue elegido por demócratas, por trabajadores, por conductores de camiones, por hombres y mujeres que tienen las manos llenan de callos. Anoche se dirigió a ellos", señaló el congresista republicano.

El legislador Paul Rand, que también participó en las primarias republicanas, elogió al mandatario al asegurar que "se desenvolvió muy bien".

En un tono más moderado, citando la Biblia y a los expresidentes Lincoln y Eisenhower, Trump explicó a los ciudadanos que relanzará la economía y la industria, reforzará la defensa, luchará contra la delincuencia, expulsará a los sin papeles que considere peligrosos y cambiará la reforma sanitaria de su predecesor.

Además, tendió la mano a los demócratas, retomando su promesa de crear un programa de grandes obras equivalentes a 1 billón de dólares y ofrecer vacaciones familiares pagadas.

Los sondeos son positivos: el 76% de los telespectadores preguntados por CBS News/YouGov aprobó la intervención de Trump en el Congreso y el 70% de televidentes interrogados por CNN/ORC dijo estar más optimista tras el discurso.

La guinda del pastel fue el respaldo de Wall Street al iniciar la sesión de estemiércoles con un nuevo récord del Dow Jones, que superó por primera vez los 21.000 puntos.

"¡Gracias!", tuiteó Trump a primera hora del miércoles a sus 28,5 millones de seguidores.

- Los demócratas, desmontados -

El discurso del presidente descolocó a los demócratas, que fueron al Congreso con la firme intención de rechazar su política, pero se vieron obligados a aceptar el tono moderado que desplegó en la tribuna.

"Fue un discurso menos oscuro que el de la investidura. Intentó tender la mano", aseguró el legislador por Connecticut John Larson.

De todas formas, advirtió de que "el diablo" se esconde detrás de los detalles de su programa gubernamental.

Trump fue de hecho tan vago en sus explicaciones que dio a que cada facción política la posibilidad de hacer sus propias interpretaciones.

Aunque fue fiel a las ideas de las bases republicanas, su plan de infraestructuras no es bien visto por los ultraconservadores. Lo mismo ocurre con los créditos que mencionó para ayudar a los estadounidenses a pagar su cobertura de salud.

Los líderes republicanos saben que todavía no tienen una reforma sanitaria capaz de lograr una mayoría de votos en el Congreso.

Tras años de austeridad, muchos temen que ahora comience una época de excesos que mine las finanzas públicas.

"La obsesión de los republicanos por el déficit parece cosa del pasado", dijo la legisladora republicana Dana Rohrabacher en los pasillos del Capitolio.

Ante esta situación, los demócratas han retomado la bandera de la disciplina presupuestaria.

"Un niño de ocho años es capaz de darse cuenta de que vamos a crear un déficit enorme si hacemos todo lo que dice el presidente", apuntó a la AFP el senador Chris Van Hollen.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, recorrió los platós de las principales cadenas televisivas para dejar claro que su partido no caerá en la trampa del mandatario.

"Con Donald Trump, los discursos no dicen gran cosa", señaló. "Sus discursos son populistas, dirigidos a los trabajadores que le votaron. Pero gobierna desde la extrema-derecha, en beneficio de los grupos de interés", agregó.

Ansiosos por tachar al presidente de extremista, los demócratas esperan impacientes la firma en los próximos días de un nuevo decreto migratorio, después de que el primero fuera bloqueado por la justicia por cerrar las fronteras a ciudadanos de siete países musulmanes.

AFP