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Las medidas que votó el Senado de EEUU ponen al presidente Donald Trump ante la disyuntiva de aplicar sanciones a Rusia, país con el que buscaba mejorar relaciones, o asumir el costo político de un veto

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El Senado de Estados Unidos aprobó el jueves un paquete de sanciones contra Rusia por su presunta intervención en la última elección presidencial y ahora el presidente Donald Trump debe decidir si apoya o veta estas duras medidas.

El texto fue denunciado por Moscú y criticado por la Unión Europea, ya que permite penalizar a empresas europeas.

La iniciativa también pone nuevas sanciones a Irán, por terrorismo, y a Corea del Norte, por sus ensayos nucleares.

Los legisladores estadounidenses buscan represalias contra Rusia, tras una campaña de desinformación y de pirateo atribuida a Moscú durante la campaña presidencial de Estados Unidos de 2016, además de la anexión de Crimea y las injerencias en Ucrania, que suponen otros motivos de castigo.

El consenso es casi total en el Congreso, donde Moscú tiene amigos contados con los dedos de una mano. El jueves, la aprobación en el Senado fue de 98 votos contra dos, mientras que el martes la Cámara de Representantes aprobó la iniciativa por 419 votos contra tres.

Trump intenta desde su elección mejorar las relaciones con Rusia, para disgusto de muchos legisladores, que ven en Moscú un adversario más que un socio, y podría vetar el texto, pero sería una solución de corto plazo con un alto costo político.

Bastaría con que el Congreso volviera a votar el texto con una mayoría de dos tercios para levantar el veto de Trump. En general, los presidentes evitan esta humillación optando por un respaldo tardío a la legislación.

El texto también prevé un mecanismo sin precedentes que desagrada a la Casa Blanca: los legisladores pueden arrogarse el derecho de intervenir si en algún momento Trump decide suspender las sanciones existentes contra Rusia.

Esta iniciativa del Congreso cae muy mal en Rusia y este jueves el presidente Vladimir Putin afirmó que su país respondería a la "insolencia" de Estados Unidos, en tanto denunció también "el aumento de la histeria anti-rusa" en Washington.

La víspera fue la Unión Europea la que advirtió a su aliado estadounidense, temiendo que sus sanciones penalicen a las empresas energéticas europeas, amenacen el abastecimiento europeo de energía y dividan aun más a Occidente.

De hecho, esta medida unilateral fisura la unidad exhibida entre Estados Unidos y la Unión Europea ante Rusia tras la anexión de Crimea en 2014, ya que hasta ahora el régimen de sanciones contra Moscú era coordinado por las dos partes del Atlántico para adoptar una postura común.

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AFP