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Presidente estadounidense Donald Trump (D) conversa con el empresario Bill McDermott (SAP) durante una cena en el Foro Mundial de Davos, el 25 de enero de 2018

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este jueves al foro de Davos para vender las bondades de su política ante la élite mundial y mantuvo reuniones con sus aliados tradicionales, Israel y Reino Unido.

Un año después de su acceso a la Casa Blanca, Trump llegó al Foro Económico Mundial (WEF) sonriente e hizo una entrada triunfal al centro de congresos de la estación de esquí, donde le esperaban un nutrido grupo de curiosos con teléfonos móviles para hacerle fotos.

"Serán dos días muy emocionantes", dijo Trump, quien el viernes por la tarde expondrá sus posiciones y su política 'America First' ('Estados Unidos primero') ante un auditorio en principio hostil al proteccionismo que profesa.

Como para confirmarlo, el lunes Estados Unidos anunció nuevos aranceles para algunos productos chinos y asiáticos, que sus detractores consideran un ataque a los principios de libre comercio.

"Cuando decidió venir a Davos, no pensaba en términos elitistas o globalistas, pensé en que hay mucha gente que quiere invertir mucho dinero y todos están volviendo a Estados Unidos", dijo en una entrevista a CNBC.

Poco antes de la llegada de Trump el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, provocó olas en los mercados cuando dijo no estaba preocupado por la debilidad del dólar, haciendo caer el billete verde.

Algunos analistas creen que podría ser una estrategia deliberada de la administración Trump para favorecer las exportaciones estadounidenses, en detrimento de sus compromisos en el G20.

Pero Trump aseguró este jueves que las palabras de Mnuchin "fueron sacadas de contexto" y que quiere "un dólar fuerte", en una entrevista a la cadena CNBC. De inmediato el billete verde empezó a subir.

Trump, el primer presidente estadounidense que viene a Davos desde Bill Clinton, en el año 2000, suscita reacciones contradictorias entre los cerca de 2.500 delegados y 70 jefes de Estado y de gobierno que están en el pequeño pueblo suizo.

Por una parte los grandes empresarios se felicitan de su reciente reforma fiscal, que reduce impuestos a las empresas, así como del robusto crecimiento económico.

Pero al mismo tiempo su discurso proteccionista y sus declaraciones intempestivas no gustan en Davos, donde muchos de los seminarios están dedicados a explicar los beneficios del libre comercio y la globalización.

En las calles de la estación de esquí, lejos de la zona vigilada por militares y policías donde se celebran los encuentros, Trump tampoco deja indiferente y un grupo de activistas suizos desplegó una enorme pancarta en la montaña rezando "Trump not welcome".

Por la noche Greenpeace organizó una proyección luminosa en las montañas con el mensaje "Justicia para la gente y el planeta".

- Tensiones con los palestinos -

A su llegada Trump se reunió con el primer primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aliado tradicional de Estados Unidos, y aseguró que bloqueará la ayuda financiera a los palestinos porque "faltaron al respeto" a Estados Unidos.

El presidente estadounidense también mantuvo una reunión bilateral con Theresa May, en un momento muy bajo de las relaciones entre ambos a pesar de su tradicional "relación especial", pero prometió visitar Gran Bretaña este año.

La jornada terminó con una recepción de gala con consejeros delegados de grandes empresas europeas.

Pero el plato fuerte llega el viernes, cuando además de reunirse con Paul Kagame, el presidente de Ruanda, pronunciará su discurso (a las 13h00 GMT), a la vez imprevisible y muy esperado.

"No es un público especialmente bien predispuesto", asegura William Allein Reinsch, del Center for International and Security Studies. Según él decir que Trump "se mete en la boca del lobo es una buena metáfora".

Trump tendrá que superar las intervenciones esta semana la canciller alemana Angela Merkel y sobre todo el presidente francés Emmanuel Macro, convertido en estrella entre los empresarios de Davos que le aplaudieron cuando aseguró que 'Francia está de vuelta'.

La jornada del jueves también estuvo marcada por la presencia en Suiza del presidente argentino Mauricio Macri, que cerró una estancia de poco más de un día con encuentros con grandes empresarios para atraer inversiones.

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AFP