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Robert Kennedy Junior, sobrino del difunto John Fitzgerald Kennedy, en la Trump Tower de Nueva York, el 10 de enero de 2017

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El equipo de transición del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, desmintió este martes que se hubiera ofrecido a Robert Kennedy Junior, sobrino del difunto John Fitzgerald Kennedy, que presida una nueva comisión sobre la seguridad de las vacunas.

Este abogado demócrata, especialista en derecho medioambiental, hijo del senador Robert Kennedy y sobrino del presidente asesinado JFK, se reunió este martes con Trump en su torre de Manhattan.

A su salida, dijo a la prensa que el republicano le había ofrecido presidir "una comisión sobre la seguridad de las vacunas e integridad científica". "Dije que lo haría", subrayó.

El objetivo de la comisión sería "garantizar la integridad científica en el proceso de la vacunación para su eficacia y seguridad", explicó Kennedy.

Al igual que Trump, el ambientalista ha expresado sus dudas sobre la inocuidad de las vacunas, e incluso ha sugerido que algunas podrían provocar autismo, algo unánimemente desmentido por las autoridades médicas en base a numerosos estudios.

"Trump tiene algunas dudas respecto a las políticas actuales de vacunación", añadió. "Su opinión no importa, pero la ciencia sí que importa, y tendríamos que observar la ciencia y debatir", indicó.

Pero en la noche del martes, el equipo de transición de Trump publicó un comunicado diciendo que no se había tomado dicha decisión, y que el comité en cuestión estaría dedicado al autismo, no a la seguridad de las vacunas.

"El presidente electo disfrutó de la conversación con Robert Kennedy Jr. en toda una serie de temas y agradece sus pensamientos e ideas", dice el texto, añadiendo que Trump "explora la posibilidad de formar una comisión sobre el autismo, que afecta a tantas familias; aunque de momento no se ha tomado ninguna decisión".

Kennedy publicó un libro en 2014 en el que habla de los peligros del mercurio que contiene el timerosal, empleado en las vacunas para evitar la proliferación bacteriana y fúngica.

También participó activamente en la promoción de un documental de 2015 que vinculaba el autismo al timerosal en las vacunas y atacó a los responsables sanitarios que rechazan ese vínculo.

"Ponemos la vacuna a niños y la noche siguiente tienen fiebre (...) y tres meses después su cerebro está destruido", dijo Kennedy al diario Sacramento Bee, refiriéndose a un "holocausto".

Trump también ha hecho referencia a este vínculo. En 2014 tuiteó: "Niños pequeños sanos van al médico, reciben dosis masivas de varias vacunas, no se sienten bien y cambian - autismo. ¡Hay tantos casos!".

Un informe del Instituto estadounidense de Medicina de 2014 basado en ocho vacunas concluyó que éstas "son muy seguras salvo en contadas excepciones".

Y otros nueve estudios de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades realizados desde 2003 no constataron "ningún vínculo entre las vacunas que contienen timerosal y el autismo".

AFP