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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofrece un discurso en la Casa Blanca, en Washington, el 29 de marzo de 2017

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El presidente Donald Trump firmó este viernes dos decretos para tratar de reducir el descomunal déficit comercial estadounidense y exponer a los países y productos responsables por esa situación, en un claro mensaje a un grupo de países que incluye a China y México.

En 2016, el déficit comercial estadounidense ascendió a la astronómica suma de más de medio billón de dólares (más precisamente 500.500 millones).

"Desde ahora y en adelante aquellos que rompen las reglas pagarán las consecuencias", dijo Trump en el Salón Oval en la ceremonia de firma de los decretos.

De acuerdo con el mandatario, "miles de fábricas han sido robadas de nuestro país, pero esos estadounidenses mudos ahora tienen una voz". Trump añadió que "el bienestar de los estadounidenses es nuestra Estrella Polar".

Wilbur Ross, secretario de Comercio, había adelantado que uno de los decretos ordena un análisis "país por país, y producto por producto" cuyos resultados deberán ser reportados a Trump en un plazo de 90 días.

Los analistas, dijo Ross, se concentrarán en evidencias sobre "trampas", comportamiento inapropiado, acuerdos que no cumplieron objetivos prometidos, relajamiento en la aplicación de normas, problemas con tasas de cambio y casos ante al Organización Mundial de Comercio (OMC).

El conjunto de informaciones obtenidas con ese análisis "formará la base para la toma de decisiones" por parte del gobierno, dijo Ross.

Esta decisión ocurre una semana antes de una visita del presidente chino, Xi Jinping, el país al que Washington identifica como principal responsable por el déficit.

"No es necesario que les diga que la causa número uno de nuestro déficit es China", dijo Ross, aunque mencionó un grupo de "países que estarán potencialmente implicados".

Esa lista incluye Canadá, Francia, Alemania, India, Indonesia, Irlanda, Italia, Japón, Malasia, México, Corea del Sur, Suiza, Taiwán, Tailandia y Vietnam.

- Revisar relaciones comerciales -

Sin embargo, Ross admitió que la presencia de un país en la lista no representará automáticamente la adopción de represalias.

"Tal vez sea demasiado duro decir que alguien es un villano si está abasteciéndonos de un producto del que carecemos", admitió.

En toda su campaña electoral, Trump prometió rever todas las relaciones comerciales del país para buscar una posición más ventajosa, bajo la consigna "Estados Unidos primero".

Sin embargo, numerosos críticos apuntan que aunque Washington carga un pesado déficit comercial, ningún país se ha beneficiado más de las actuales corrientes del comercio mundial.

El segundo decreto que será firmado por Trump ordena al gobierno analizar mecanismos para recuperar aranceles que en su momento no fueron cobrados por falta de una correcta fiscalización a productos manufacturados en otros países con subsidios del gobierno.

Peter Navarro, un asesor de Trump y uno de los responsables del diseño de los decretos, dijo que "esto es enorme. Estamos hablando de acero, químicos, productos agrícolas, maquinarias".

Navarro insistió en que las nuevas medidas están dentro de las reglas previstas por la OMC, donde seguramente no faltarán voces que denuncien la imposición de barreras al comercio.

"No hay problema con eso. Hemos estado recolectando esos aranceles, pero no lo hemos estado haciendo bien. La OMC no tiene nada que decir sobre la cuestión de la incompetencia", apuntó.

- ¿Guerra a la Vespa? -

En Ottawa, el primer ministro Justin Trudeau dijo que la relación comercial con Estados Unidos es de "extrema importancia" para Canadá.

En la visión de Trudeau, el flujo comercial entre los dos países tiene impacto directo en el empleo. "Muchos empleos en Canadá crean empleos en Estados Unidos, y también a la inversa", dijo Trudeau a la prensa.

En tanto, Italia elevó una voz de alarma ya que las nuevas medidas diseñadas por Washington podrían afectar las ventas de las populares motocicletas Vespa y otros productos.

"Trump declara guerra a la Vespa", estampó el diario Il Messagero, adoptando un tono que se repitió en numerosos órganos de prensa.

Esta nueva disputa entre Estados Unidos y Europa ocurre en un escenario ya marcado por una controversia que se arrastra desde hace años sobre las dificultades que enfrenta la carne europea para ingresar al mercado estadounidense.

Además de las motocicletas, productos típicos de Italia podrían ser severamente afectados, como tomates, salames y jamón de Parma o el agua mineral San Pellegrino, ahora de propiedad de la gigante suiza Nestlé.

AFP