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El portavoz de la Cámara de Representantes Paul Ryan (C) sostiene una copia de la ley de reforma del sistema de salud, Obamacare, durante rueda de prensa con otros líderes parlamentarios, en el Capitolio de Estados Unidos, el 7 de marzo de 2017, en Washington, DC.

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El presidente Donald Trump lanzó este miércoles una ofensiva política y mediática para "vender" su propuesta de reforma del sistema de seguros de salud en Estados Unidos, pero el ala más conservadora del Partido Republicano la considera demasiado tibia.

Dos comisiones de la Cámara de Representantes estadounidense iniciaron este miércoles discusiones sobre la propuesta del Ejecutivo.

El plan fue lanzado por líderes republicanos en la Cámara de Representantes y apoyado calurosamente por Trump, pero el ala derecha del partido ya se desmarcó.

La comisión de Finanzas y la de Energía y Comercio comenzaron el análisis de diversos aspectos de la propuesta, en lo que constituye apenas el primer paso de un largo periplo hasta que el Congreso vote una nueva ley.

La idea -una de las principales promesas de Trump durante su campaña electoral- es desmontar el sistema de seguros sociales aprobado en 2010 y conocido como Obamacare, y aprobar un nuevo modelo sin la participación del Estado federal.

Al abrir los trabajos de la comisión de Energía y Comercio, su presidente, Greg Walden, dijo que el nuevo plan "no removerá el piso de nadie mientras abandonamos un sistema que ha fracasado".

En este contexto, la capacidad de negociación del propio presidente y del Partido Republicano tienen por delante una formidable prueba, ya que deberán reconstruir una unidad partidaria que desde la victoria electoral de Trump parecía sólida.

En la noche de este miércoles, Trump, vestido con el traje de jefe de partido, recibió a los líderes más influyentes de las organizaciones conservadoras con el fin de "venderles" su proyecto de reforma.

"Fue una buena ocasión para intercambiar ideas con el fin de encontrar un terreno de entendimiento", dijo Adam Brandon, presidente de FreedomWorks, uno de los seis grupos invitados al Salón Oval de la Casa Blanca y que habían llamado a boicotear el plan del presidente.

El portavoz del Ejecutivo, Sean Spicer, prometió que altos funcionarios del gobierno se desplazarán por distintos puntos del país y televisiones y radios para convencer a los estadounidenses de que la reforma reducirá los costos de la salud pública.

El martes, representantes del ala más a la derecha del partido en el Congreso habían el proyecto de reforma.

Para legisladores del sector más conservador de los republicanos, la propuesta para sustituir el sistema Obamacare es apenas un modelo "Obamacare Light", como lo definió el senador Rand Paul.

Este miércoles, el legislador derechista Jim Jordan dijo en una entrevista que el Congreso debería insistir en una ley que fue aprobada hace 15 meses y que resultó vetada por el entonces presidente, Barack Obama.

"Pongamos esa misma legislación en la mesa del presidente Trump y pongámonos a trabajar en un modelo que realmente disminuya los costos de los seguros", dijo Jordan.

Uno de los puntos más polémicos de la reforma es el mantenimiento de un mecanismo clave del sistema Obamacare, el de los créditos para atención médica mediante reducción de impuestos por valores escalonados de acuerdo con la edad.

- De oposición a gobierno -

En tanto, los legisladores del Partido Demócrata se preparan para una larga batalla y apuntan a un elemento crítico de la reforma: el riesgo real de que aumente el número de personas sin protección médica.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que millones de estadounidenses de bajos ingresos estarán obligados a pagar miles de dólares al año con el nuevo plan.

La propuesta de reforma "hará que millones de personas pierdan sus seguros y provocará también un gigantesco agujero en el presupuesto federal", alertó.

En tanto, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, optó por poner diplomáticamente de lado los cuestionamientos y expresó su confianza en que la reforma del sistema Obamacare será posible.

"Tengo absoluta seguridad de que la aprobaremos", dijo a periodistas, aunque admitió que "tendremos los inevitables dolores del crecimiento, al pasar de ser un partido de oposición a uno de gobierno" que controla las dos cámaras del Congreso, dijo.

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AFP