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El presidente estadounidense, Donald Trump (i), saluda junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras pronunciar un discurso en el Museo de Israel, en Jerusalén, el 23 de mayo de 2017

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo este martes en Jerusalén un llamamiento a israelíes y palestinos a tomar "decisiones difíciles" para alcanzar la paz, pero no precisó públicamente cómo piensa lograr lo que denominó el acuerdo "definitivo" para resolver el histórico conflicto.

Trump viajó luego a Roma para una visita relámpago de 19 horas durante la cual será recibido por primera vez en el Vaticano por el papa Francisco, un encuentro delicado por las fricciones que ambos han protagonizado.

Tras sus entrevistas, el lunes con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en Jerusalén, y este martes con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, en Belén (Cisjordania ocupada), el propio Trump afirmó que "está personalmente decidido a ayudar a alcanzar un acuerdo" y destacó que ambos antagonistas quieren la paz.

"Sin embargo, hacer la paz no será fácil, lo sabemos todos", lanzó en el segundo y último día de su visita. "Las dos partes deberán tomar decisiones difíciles", había dicho en presencia de Netanyahu.

El llamamiento a tomar "decisiones difíciles", con reminiscencias de los lanzados por sus predecesores, que fracasaron en cuanto a solucionar el conflicto, representa el único momento en que Trump expresó abiertamente una relativa expectativa respecto a ambas partes.

Durante su estancia, de menos de 30 horas, Trump evitó mencionar una solución 'a dos Estados', lo que implica la creación de uno palestino independiente.

Esta solución sigue siendo la referencia para gran parte de la comunidad internacional. No obstante, el propio Trump alarmó a los palestinos en febrero al tomar distancias respecto a la misma.

- Hacer "todo lo posible" -

El presidente estadounidense no trató públicamente cuestiones concretas como la colonización, las fronteras o el estatuto de Jerusalén.

Tampoco mencionó su promesa de trasladar la embajada de su país ante Israel de Tel Aviv a Jerusalén, asunto demasiado sensible para palestinos y árabes en general.

Durante el encuentro en Belén, Abas expresó nuevamente a viva voz el sueño palestino de un Estado independiente, "con las fronteras de 1967, un Estado palestino con Jerusalén Este en tanto capital, viviendo junto al Estado de Israel en seguridad y paz".

El corto desplazamiento de Trump a Belén quedó por completo eclipsado por el atentado suicida en el que murieron 22 personas a la salida de un recital de música pop, el lunes por la noche en Mánchester (noroeste de Inglaterra).

Trump comenzó su declaración junto a Abas condenando un acto de "perdedores maléficos".

Ese atentado, reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI), golpeó a "gente joven, bella e inocente que vivía y disfrutaba de su vida", añadiendo que "los terroristas y los extremistas, así como los que los apoyan, deben ser eliminados para siempre de nuestras sociedades".

Trump solo mencionó el conflicto israelo-palestino en términos generales, declarando querer hacer "todo lo posible (de su parte) para ayudar a israelíes y palestinos a hacer la paz que les es esquiva desde hace casi 70 años".

- "¡No con Donald J. Trump!" -

Trump, que daba sus primeros pasos sobre el terreno de uno de los conflictos más viejos del mundo, pudo contemplar una de las realidades más chocantes al recorrer la carretera desde Jerusalén a la cercana Belén.

Su convoy cruzó el muro erigido por Israel para 'protegerse' de los ataques palestinos y el no menos impresionante 'checkpoint' que controla el acceso desde Belén a Jerusalén.

Una gran parte de la ciudad de Belén vive a la sombra del muro, una "barrera de seguridad" para los israelíes y un "muro del apartheid" para los palestinos.

El horizonte entre israelíes y palestinos nunca ha parecido más lejano y oscuro. Las últimas negociaciones, bajo los auspicios de Estados Unidos, se estancaron en 2014.

El año 2017 marca, además, los cincuenta años de la ocupación y colonización de los israelíes en los territorios palestinos.

Durante dos días de visita, Trump expuso una visión al arreglo del conflicto que se inscribe en la resolución de los males de la región.

La convergencia de intereses entre los países árabes e Israel ante la amenaza del extremismo e Irán representa para él una "rara oportunidad", que comprende poner fin al conflicto israel-palestino, según él.

Trump también multiplicó las declaraciones y los actos de amistad hacia Israel y el pueblo judío. Tras haber sido el primer presidente de su país en ejercicio en visitar el Muro de las Lamentaciones, depositó una ofrenda floral en el memorial de la 'Shoah' ('Holocausto', en hebreo).

El mandatario norteamericano prometió defender a Israel. "Los dirigentes iraníes llaman frecuentemente a la destrucción de Israel. ¡No con Donald J. Trump!", martilló.

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